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Cabo Fuels: abuso, explotación e impunidad

Por: Diego Soto, {{ dateString(fecha_noticia) }}

Investigaciones

La Paz, México.- Desde el año 2015, y en su propio portal, la planta recicladora Cabo Fuels, presume sus valores: seguridad, satisfacción al cliente, calidad y servicio, responsabilidad, honestidad y trabajo en equipo.

La compañía auto presentada como la más innovadora en el proceso de disposición final de materiales orgánicos, dice proteger la seguridad de su capital humano, formado  y comprometido con su responsabilidad social.

La empresa –según la información subida en su propio portal web--  tiene 100 empleados en planta certificados con los más altos estándares de calidad en el manejo y conocimiento de productos especiales que la convierten en la empresa líder a nivel mundial.

Sin embargo, fuera de lo que presume en su portal, la cruda realidad es otra en la planta.

Un trabajador de Cabo Fuels contacto a Metrópoli, y expuso una serie de irregularidades que se venían presentado desde hace tiempo en la compañía de “clase mundial”, lo que sospechosamente no ha sido detectado por los inspectores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en el estado de Baja California Sur.

La empresa –según el trabajador—viene abusando y explotando laboralmente a los empleados hasta con jornadas de doce horas, sin pagar horas extras, y operando en la más cínica impunidad.

Tan es así la planta apenas tiene un permiso de operación moderado para funciones netamente administrativas y ninguna licencia expedida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Para confirmar la información, este medio envió un equipo de reporteros al negocio, localizado en la calle de Francisco Villa No. 201 en la colonia Chametla de La Paz, Baja California Sur, esperando la salida de los trabajadores programada a las 3 de la tarde, después de cumplir su jornada de 8 horas.

 

Las denuncias

Cuando el equipo de Metrópoli esperaba afuera de las instalaciones, rodeadas de cámaras de seguridad, comenzó a escuchar una fuerte discusión entre una mujer y algunos empleados.

La protagonista era nada menos y nada mas que Salomé Oceguera, esposa del gerente general de Cabo Fuels, Víctor Javier Villarreal Chávez, y quien en medio de una discusión, regañaba a un grupo de trabajadores.

Textualmente, y según la grabación que este medio logró obtener, la discusión se dio de la siguiente manera:


Salomé: Aquí ustedes los que se van antes, sí les explicaron que la empresa requiere apoyo para horas extras… a las siete… ¿Sí lo entendieron así? o ¿No les han explicado? ¿Quién de ustedes estaba con nosotros, cuando la planta estaba cerrada? ¿Quién? ¿Quién de ustedes?
Trabajador: Yo…
Salomé: ¿Quién más? Cristian… Alberto… ¿Nada más ustedes dos?... ustedes entraron… más nuevos… ya son nuevos ellos… usted también… bueno, cuando estuvo la planta cerrada, el señor hizo todo lo posible por mantenerlos y a todos ustedes tenerles su sueldo ¿Están de acuerdo?... Ok… ¡Contéstenme! ¿Cuál es la situación ahora de no apoyar a la empresa?... ya nada más les estamos pidiendo mes y medio para terminar… miren… miren… miren… hasta yo ando trabajando con ustedes… uno a veces… uno a veces… hace el tanteo, y tenemos que llegar a un objetivo que es arrancar la planta… ¿Entonces? ¿Cuál es su inconformidad? ¿Cuál es su inconformidad de no ayudarnos?... ahorita nada más estoy hablando de los que estuvieron, cuando la planta estaba cerrada que es usted, usted, usted y ustedes tres… ¿Cuál es su inconformidad? ¿Porqué no también, de allá pa ´ca?... sí de la empresa hubo en ese momento, también apoyo…
Trabajador: Sí, Señora… la vez pasada me expulsaron tres días, yo no le voy a decir ni causa ni motivo.
Salomé: Por eso yo… por eso yo me estoy acercando, si mi líder no está actuando bien, yo voy hablar con él, por eso yo lo dejo, mañana se acerca conmigo y yo lo voy a buscar ¿Usted también tiene una inconformidad?
Trabajador: Sí, los horarios.
Salomé: ¿Va ser todos los días? ¿Está semana completa? y la ¿Otra?
Trabajador: Está, pues mi horario.
Salomé: Apúnteme a ese señor… tres cuatro… ¿Usted no? ¿Un año en esa situación?
Trabajador: La situación no es solo el horario, si no también el sueldo.
Salomé: ¡No! ¡No! ¡Eso no! ¡Yo se los voy a dejar en claro! ¿Cómo quieren que yo les suba el sueldo si ni siquiera eh vendido?
Trabajador: Por eso, pero ¿Porqué nos engaña diciendo que van a subir los sueldos?
Salomé: ¡Oh pues! ¿Quién le dijo a usted eso? ¿Quién le dijo que le iba a subir el sueldo? Dígame el nombre de la persona, porque voy hablar con él ¿Quién le dijo?
Trabajador: Pues mis jefes.
Salomé: ¿Quienes son sus jefes? Mañana los voy a juntar con él, ¿Quienes son sus jefes?
Trabajador: Mario
Salomé: ¿Mario? ¿Mario? Apúnteme a Mario, ¿Ya me detecto a este joven? Mañana vamos con Mario, porque le están prometiendo cosas falsas que nada que ver, y por eso yo lo voy arreglar, no hay problema, mañana.. ¿Usted puede apoyar o no?

Mientras la mujer seguía hablando, algunos trabajadores comenzaron a abandonar las instalaciones del negocio, sin previamente ser sometidos a un interrogatorio del porqué no podían laborar doce horas diarias.

Después del altercado, Metrópoli, habló con algunos de ellos, y quienes expusieron que desde el pasado 19 de abril, cuando fueron retirados los sellos de suspensión de actividades al interior de la empresa, tras ganar un Juicio de Amparo, la esposa del gerente, solicitó que trabajarán un poco más de lo normal, es decir, su jornada de ocho horas cambiaría a doce, sin embargo, jamás recibieron el pago de horas extras, a pesar de que ya pasaron cuatro meses, amén de un trato denigrante que generó el hartazgo laboral.

 

La negación

La esposa del gerente general de Cabo Fuels, Salomé Oceguera, estalló en histeria, cuando se dio cuenta que el equipo de Metrópoli, estaba presente escuchando y grabando lo sucedido, por lo que envió a uno de los trabajadores de su confianza, y solicitó a uno de los reporteros, no dar a conocer la información. A cambio, textualmente, citó: “¿Cuánto quieres?”.

El reportero se le quedo viendo al emisario, por lo que nuevamente pregunto: “¡Al chile! ¿Cuánto quieres?”.

Después de escuchar una respuesta negativa, con el concebido “guárdese su oferta, porque lo vamos a publicar”, el enviado se fue presumiendo que tenía a toda la prensa comprada, por eso nadie hablaba de lo que estaba pasando en la planta.

Billetes tenemos”, todavía fanfarroneó.

Después de ese incidente, otro trabajador de confianza de “la señora”, se acercó y antes de que pudiera decir algo fue cuestionado, de la siguiente manera:

Reportero: ¿Nos puede platicar un poco sobre la reunión que acaban de tener aquí?
Trabajador: ¿Reunión?  ¿De qué?
Reportero: Se escuchaba una persona ahorita gritando
Trabajador: No, nada, nada, estamos saliendo y solo nos tomaban los datos
Reportero: ¿Datos de qué le pedían?
Trabajador: Nomas, mi nombre y ya
Reportero: ¿Pero porqué?
Trabajador: Eh, pues, ah, si, pues, no, la asistencia nomas.

Cuando se realizaba la entrevista, la esposa del gerente, Salomé Oceguera, salió del inmueble en compañía de su escolta personal, y quien se identificó con uno de los reporteros.

No obstante, uno de los reporteros, lanzó una primera pregunta: ¿Qué nos puede platicar sobre la reunión que estaban sosteniendo hace unos momentos?.

La mujer se dio la vuelta, y camino apresuradamente en busca de resguardo al inmueble.

Mientras uno de los reporteros buscaba una versión oficial de la empresa sobre el caso, detrás de la puerta se escuchó:

¡Aquí está un reportero! ¡Está entrevistando a las personas que están inconformes! ¿Con quién puedo ver esto? ¡Está aquí un reportero! ¡Con quién lo veo! ¿Quién lo puede venir a atender? ¿Quién puede venir atender?”, gritaba en tono molestó Salomé Oceguera.

Mientras la directiva de Cabo Fuels, esperaba respuesta, uno de los trabajadores, se acercó y sin tapujo, citó textualmente:

“Hablamos sobre el horario, son cuatro meses que estamos apoyando a esta empresa y para ellos, es como una obligación el que los apoyemos durante doce horas, y sin pago de horas extras”, relató el empleado.

Cuando el empleado hablaba, salieron tres personas enviadas por “la señora”, a fin de ofrecer la versión de la empresa.

El responsable de dar la cara por la compañía Cabo Fuels, Raúl Armenta, y la cual se desarrolló de la siguiente manera:

Reportero: Han comentado trabajadores de la empresa que laboran horas extra, dicen que no se les paga, los salarios son muy bajos.
Raúl Alemán: Estamos realizando trabajos especiales, aquí en la planta, con horarios especiales, tenemos consultada a la gente de acuerdo a lo que la Ley nos pide, nos exige, los sueldos que estamos ofreciendo están por arriba de la media, aquí en esta zona, en eso no tenemos problema, los grupos de trabajo se realizan por horarios, dependiendo de la habilidad, dependiendo del área de trabajo, todas las labores son de acuerdo a lo que se les está ofreciendo, en ningún momento hemos pagado menos de lo se está ofreciendo, ni se está haciendo trabajar en un tiempo diferente al que se está pactando en contrato
Reportero: Hace menos de cinco minutos, platicamos con uno de los trabajadores y comentó que se ha violentado particularmente la Ley del Trabajo, siendo por jornadas adicionales, ya que después de sus ocho horas, no se les remunera económicamente.
Raúl Alemán: No, definitivamente no es así, si hay gente que trabaja en tiempo diferente, se le está remunerando.
Reportero: ¿Quiere decir que no hay ningún trabajador inconforme que haya presentado una queja en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social?
Raúl Alemán: Probablemente hay gente inconforme, por que de repente se les pide apoyo especial para ciertas actividades especiales, y seguramente a algunos no les puede gustar, los que se quedan se les paga su tiempo como debe de ser.

Durante la entrevista, las preguntas subieron de tono por unos segundos ya que no fueron del total agrado del entrevistado.

Reportero: Estando a escasos centímetros de la puerta se escuchaba que a cada trabajador se le pedía su nombre, en una confrontación para dejarlos salir, son evidente las inconformidades.
Raúl Alemán: ¿Está Usted asumiendo eso? o está....
Reportero: Lo escuché
Raúl Alemán: No hay confrontación de ningún tipo
Reportero: ¿Porqué les pidieron su nombre?
Raúl Alemán: A todas personas, cuando salen se les pide su nombre, por supuesto, todos cuando ingresan registran su nombre, por supuesto
Reportero: Escuché que le cuestionaron a un trabajador ¿Quién te dijo que te iban a elevar el salario?
Raúl Alemán: Usted estaba adentro o no estaba adentro
Reportero: Estaba en la entrada, a un lado de la puerta
Raúl Alemán: ¡No señor! ¡Usted está diciendo una mentira!
Reportero: ¿Entonces escuche mal?
Raúl Alemán: No sé qué escuchó, pero en ningún momento ha habido una confrontación con ningún empleado, Usted no asuma algo que no está viendo bien
Reportero: Quiere decir que ¿todo el ambiente está bien al interior de la empresa?
Raúl Alemán: Probablemente haya personas inconformes en una empresa de este tamaño, de repente hay gente inconforme, como la puede haber en otras empresas, pero de qué estamos haciendo las cosas legales, las estamos haciendo.
Reportero: ¿Por qué los empleados temen de que se tomen represalias en contra de ellos?
Raúl Alemán: En una empresa de este tipo regularmente, por el tamaño de empresa hay gente inconforme, pero por ejemplo, nosotros hacemos cosas muy importantes para que ellos estén cómodos, por ejemplo, ponemos un transporte a su disposición para ellos, tenemos una ruta especial, gastamos mucho en esas rutas para que puedan llegar aquí, para que no batallen, a la salida los hacemos irse a su salida, de repente hacemos reuniones de trabajo, de pronto hacemos algo en beneficio para ellos, sus prestaciones están pagadas, no tenemos problema con eso.

Luego de haber acudido a la empresa, y confirmar las inconformidades, los trabajadores empezaron hablar del abuso, explotación y maltrato, exponiendo que principalmente la compañía Cabo Fuels, jamás ha pagado las 68 horas extras a la semana que en promedio labora cada trabajador, y las cuales –según la Ley de Trabajo—cuando mucho deberían de ser 48 como máximo.

La mayoría de las personas que no han querido “apoyar” a la empresa –según los propios trabajadores—son despedidos porque “no dejarse explotar laboralmente”.

De todo esto, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, responsable directa de defender los derechos de los empleados, casualmente no está enterada de lo que sucede en la compañía Cabo Fuels, y donde priva un silencio cómplice de la mayoría de los medios de comunicación.

 

Las irregularidades

Desde que arrancó operaciones en el cuatrienio de la ex alcaldesa de La Paz, Estela Ponce Beltrán, según datos recabados por Metrópoli, la compañía Cabo Fuels, inició con el pie izquierdo, por las siguientes irregularidades:

1.- La planta no tiene ningún estudio de impacto ambiental, expedido y aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y el cual en tres veces ha sido rechazado.

2.- La planta no tiene ningún permiso de uso de suelo autorizado por Semarnat, y el cual desde luego ha sido negado, porque no se puede expedir en una zona agrícola o industrial, lo que violaría flagrantemente las normas ecológicas.

3.- La planta tiene un permiso moderado para únicamente funciones administrativas.

Peor aún. A todo ello, habría que sumar las emisiones de gases generadas en la planta que son altamente tóxicas, ya que en el proceso de tratamiento, transforma los residuos en carbón, agua, residuos líquidos, partículas, metales pesados, cenizas o tóxicos, vertiéndolos al aire desde sustancias inocuas hasta muy tóxicas y reduciendo así su volumen.

Lo anterior porque la empresa utiliza un sistema de tratamiento termal para reducir el volumen de los residuos conocido como Pirolis, y el cual, según datos recabados por este medio, fue traído desde Monterrey, Nuevo León, y donde dicho sea de paso, se encuentra la matriz, y el cual no tiene cabida por las siguientes razones:

1.- Es un sistema muy obsoleto.

2.- No cumple con las normas de calidad.

3.- Derivado de lo anterior, el equipo ha provocado dos explosiones en el área de calderas, una de las cuales generó quemaduras de segundo y tercer grado a tres empleados de la planta.

Según datos recabados por Metrópoli, la empresa inició labores con un total de 125 trabajadores, pero el personal se redujo a 86 personas, cuando se registró la primera suspensión, aunque obtuvo un permiso para funciones netamente administrativas, lo que en su momento fue informado por el XV Ayuntamiento de La Paz.

La empresa –según los propios trabajadores-- labora de manera irregular, pues en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), registra a los empleados con un pago de mínimo, a fin de evadir mayor pago de impuestos.

Lo más grave es que no paga horas extras a sus trabajadores, violentando flagrantemente la Ley Estatal y Federal del Trabajo, despidiendo inclusive a empleados por el simple hecho de negarse a trabajar más de 8 horas.

Desde luego que algunas de las irregularidades llevaron a la clausura de la planta.

Concretamente, el primero de septiembre de 2016, la compañía Cabo Fuels fue suspendida por primera ocasión, después de haber sido notificada en varias ocasiones por no cumplir con una serie de requisitos estipulando en la Ley de Protección Civil.

Sin embargo, la empresa el pasado 19 de abril, ganó un Juicio de Amparo, y logró volver abrir, pero con un permiso moderado exclusivo para “funciones admirativas”.

Desde entonces, viene operando así con la complicidad de las autoridades municipales, estatales y federales.


BCS, CaboFuels, Chametla

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