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Foto: Agenci Freelance

Terremoto: del simulacro a la realidad

Por: Agencia Freelance, {{ dateString(fecha_noticia) }}

Nacional

Ciudad de México.- La aleta sísmica suena, y de inmediato, un grupo de personas, comienzan a salir caminando ordenadamente de las oficinas de la delegación Benito Juárez.

Los hombres y mujeres no parecen alterados, por el contrario, lucen frescos y hasta sonríen a las cámaras que graban oportunamente el simulacro de desalojo de un temblor que contó con la participación del Escuadrón de Rescate y Urgencias Medicas y la Cruz Roja, así como helicópteros de la Secretaría de Seguridad Pública local.

Cuando llegan hasta la acera de la banqueta de enfrente, una mujer con un radio en la mano y un altavoz pasa y pide que “atiendan la indicación”, mientras algunos curiosos comienza a grabar con su teléfono celular para registrar lo que sucede en la zona.

Una persona mayor es subida en una camilla y llevada hasta una ambulancia, donde los paramédicos, texteando desde sus celulares, ni siquiera revisan a la supuesta víctima, y solo se limitan a recibirla, y pasarla rápidamente al interior de la ambulancia.

Así, y alrededor de las 11 de la mañana del pasado 19 de septiembre, era desalojado uno de tantos edificios públicos y privados, en el marco de la celebración del 32 aniversario del terremoto de 1985.

Durante la ceremonia cívica, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, salió a presumir que “la capital está más preparada que nunca para actuar en caso de un sismo”.

“Hay dolor por los hechos de 1985, pero se logró replantear el tema de protección civil”, arengó el jefe de gobierno, sin dar mayores detalles de cómo y de qué manera fue modificado, pero agradeciendo infinitamente a delegados y diputados locales por crear leyes que permitieran el cuidado de los capitalinos.

Al finalizar el evento, después de cubrir las formalidades de los protocolos correspondientes, Miguel Ángel Mancera, informó que “no se reportaron daños ni lesionados”, y salió feliz del evento público.

 

La realidad

Dos horas después del simulacro de desalojo, el pánico y el trauma de 1985, volvió a resurgir en millones de ciudadanos, literalmente sacudidos por la realidad, cuando alrededor de la 1:14:40 de la tarde de ese mismo día, según el reporte del Sistema Sismológico Nacional, un temblor de 7.1 grado en la escala de Richter, sacudía las delegaciones de Benito Juárez, Iztapalapa, Tlalpan, Venustiano Carranza y Chapultepec en la ciudad capital, así como los estados de Puebla, Morelos y Guerrero.

Durante el temblor localizado en el límite entre los estados de Puebla y Morelos, específicamente en Axochiapan, Morelos, a 120 kilómetros de la Ciudad de México, viviendas, negocios y edificios, empezaron agitarse violentamente por algunas segundos, lo que tomó desprevenidos a la mayoría de los ocupantes, algunos de los cuales, únicamente atinaron a salir despavoridos de las propiedades, y otros más quedaban atrapados entre bloques de cemento y varillas retorcidas, después de venirse abajo las construcciones.

La fuerte sacudida que viajo a una velocidad de 4.5 kilómetros por hora, generó un verdadero caos, principalmente en las calles de la Ciudad de México, Puebla y Morelos, cuando los ciudadanos escaparon como pudieron de una muerte segura, algunos de los cuales inclusive impotentes o quizá agradecidos, tal y como circularon una serie de videos en redes sociales, se arrodillaban y rezaban a sus santos con las manos hacia el cielo.

Justamente cuando se cumplían 32 años del terremoto de 1985, y como si se tratara de una profecía, el miedo de la gente que vivió en carne propia el terremoto de 2017, empezó a circular rápidamente en cuentas de Twitter, Facebook, Snapchat, Google y Pinterest.

El terremoto entonces empezó a esparcirse de manera rápida en todas las redes sociales, aplastando literalmente la capacidad de cobertura informativa de todos los medios de comunicación del país, y quienes prácticamente se nutrían de fotografías y videos grabados por los propios testigos para únicamente confirmar a la ciudadanía sobre el colapso de viviendas, escuelas, hospitales, oficinas gubernamentales, iglesias y edificios completos.

Los videos que circularon velozmente por todas las redes sociales eran cruelmente diferentes al simulacro de desalojo de temblor del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Durante el temblor, y en los primeros segundos, ni siquiera sonó la alarma sísmica, la única alerta que tuvo la ciudadanía fue la fuerte y prolongada sacudida que desde luego cambio el rostro sonriente de aquellos que ensayaban el simulacro por uno compujido que reflejaba el terror de morir aplastados.

La realidad de lo que se estaba viviendo prácticamente quedó documentada por miles de cámaras de teléfonos celulares y de videovigilancia, y las cuales registraban gigantes nubes de polvo que eran prácticamente un presagio de que algo malo estaba ocurriendo.

Las comunicaciones inclusive en algunas zonas de la Ciudad de México, Puebla y Morelos, literalmente se cayeron, lo que generó un colapso entre las familias.

Tembló horrible, tembló horrible. Alguien por favor aviseme ¿Cómo está la Ciudad de México? Aquí en Cuernavaca, se sintió asqueroso. Las alarmas están sonando horrible de todas las casas ¿Cómo está la Ciudad de México? Por favor avísenme”, gritaba desesperada y llorando la señora Nila Díaz de León, una de tantas protagonistas que subieron audios y videos de lo que estaba pasando.

 

El saldo

El saldo preliminar hasta la noche del 20 de septiembre, según el Coordinador Nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, era de 230 muertos, distribuidos de la siguiente manera:

1.- 100 en la Ciudad de México.

2.- 69 en Morelos.

3.- 43 en Puebla.

4.- 13 en el Estado de México.

5.- 4 en Guerrero

6.- 1 en Oaxaca.   

El caso quizá más trágico de este sismo, es el derrumbe del colegio privado “Enrique Rébsamen”, localizado en la Calzada de las Brujas en la delegación Tlalpan, y donde fueron rescatados 30 personas sin vida, entre ellos, 23 niños, y 30 más están bajo los escombros de un edificio de tres pisos.

En la búsqueda de los desaparecidos, los rescatistas lograron sacar a una decena de personal administrativo, intendencia y maestros, pero el panorama parece ser una bomba de tiempo por la evidente desesperación de los padres de familia.

Oficialmente, el gobierno de la Ciudad de México y el Gobierno de la República, elaboran un informe preliminar sobre edificios colapsados, aunque es evidente la mayor devastación se registró en las delegaciones de Benito Juárez, Cuauhtémoc, Coyoacán, Xochimilco y Chapultepec.

Tal solo en la delegación Benito Juárez, y según el delegado Christian Von Roerich, existen 45 edificios derrumbados, 32 en riesgo inminente de colapsarse y 21 que registran daños en su estructura.

Las colonias más afectadas en esa delegación son Del Valle, Narvarte, Portales, Santa Cruz Atoyac, Miravalle, Zacahitzco, Ermita y Nativitas.

El 95% de los edificios colapsados, y de acuerdo al jefe delegacional, “eran edificios literalmente viejos, y construidos desde antes de 1985”.

El derrumbe de edificios está generando en este momento un gran caos, porque desde el momento del derrumbe, decenas de ciudadanos se convirtieron en improvisados rescatistas que superaron evidentemente al gobierno capitalino y federal, tomaron picos y palas y trabajando de día y de noche en la remoción de escombros, buscando sobrevivientes.

Quizá por eso, los vecinos, albañiles, oficinistas y rescatistas que participan en las tareas de búsqueda y rescate, montaron en cólera justamente la noche del 19 de septiembre, cuando el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se apersonó en una fábrica de 7 pisos que colapso, en la calle de Simón Bolívar y Chimalpopoca en la colonia Centro.

El funcionario acompañado de un staff de fotógrafos y camarógrafos y rodeado de policías y granaderos, arribo y pretendió llegar hasta donde voluntarios hacían lo posible por rescatar personas, lo que fue visto con malos ojos, ya que el estado desde luego volvió a fallar por enésima ocasión de garantizar la seguridad de los ciudadanos,

generándose una rechifla de la concurrencia y gritos de ¡lárgate! y ¡fuera!

El servidor público pretendió avanzar entre los inconformes, por lo que lo detuvieron, aventándole agua e incluso una persona hasta le pega un zape en la cabeza, por lo que no tuvo más remedio que retirarse de la multitud exacerbada.


CiudaddeMéxico, Terremoto, victimas

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