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Aldea Global

Por: Gerardo Zúñiga Pacheco, {{ dateString(fecha_noticia) }}

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Gerardo Zúñiga Pacheco

Gerardo Zúñiga Pacheco

Experimentado reportero de radio y televisión, con 23 años de carrera periodística, trabajo en Grupo... Leer más

El superávit turístico de BCS

Hace algunos días, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publico los indicadores más recientes de la industria turística, y los cuales vinieron a confirmar que el turismo, pasa por su mejor momento, consolidándose como el principal motor económico de México.

Durante 2016, según los números, alrededor de 35 millones de turistas internacionales visitaron nuestros país, lo que representa un crecimiento del 8.9% en relación a 2015, y del 54% en la que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

De esos turistas, casi 17 millones llegaron vía aérea, lo que desde luego es muy importante porque es el gran turismo que suele gastar un promedio de 931 dólares por pasajero.

De tal modo que esa combinación de más turistas gastando un mayor promedio de dinero, generó un ingreso de 19 mil 600 millones de dólares, cifra que es 10.4% superior a la de un año anterior.

Así, el superávit de la balanza turística que es la diferencia entre el gasto del turismo internacional en nuestro país, y lo que gastamos los mexicanos en el extranjero fue de 9 mil 344 millones de dólares, representando la tercera mayor fuente de divisas en netas en México.

El Producto Interno Bruto del Turismo, según el Inegi,  registró un crecimiento anual de 4.3% en el tercer trimestre del 2016, más del doble del 2.1% que tuvo la economía mexicana en el mismo periodo.

Los datos son verdaderamente relevantes pues debemos recordar que el papel que tiene la actividad turística en el desarrollo integral de Los Cabos, Loreto y La Paz.

Entre los estados que registran un mayor crecimiento comparativamente hablando con el resto del país, es justamente el de Baja California Sur, con un 3.8%, apenas por debajo de Quintana Roo, y el cual tiene 6.7% hasta el tercer trimestre de 2016.

Solo para darnos una idea del escenario en el ramo de turismo, el promedio nacional de crecimiento fue de 2.3%.

El estado de Baja California Sur, según los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, es uno de los que más empleo formal genera con un 8.2%, prácticamente el doble comparativamente hablando del promedio nacional que anda en 4.1%.

Sin embargo, todo ese crecimiento, desde la promoción, el impulso de las inversiones, la conectividad, el desarrollo de la llamada cadena de valor, están en riego por el clima de inseguridad que se vive en Los Cabos, La Paz y Loreto.

El fenómeno delictivo que se presenta en los tres principales destinos turísticos del estado está generando un escenario adverso que podría verse reflejado en el primer trimestre de 2017.

La violencia generada por los sanguinarios carteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y ahora hasta del Golfo, está terminando por sumir, principalmente a Los Cabos, en una constante de ejecuciones en el otrora destino de paz y tranquilidad del gran turismo.

Los trillados discursos de la famosa “coordinación” entre los tres niveles de gobierno, ya no son garantía ni un aliciente para la población, y sobre todo, el turismo que día a día se da cuenta del grado de descomposición tan grave que viven los destinos de Los Cabos, La Paz y Loreto.

Como ha quedado evidenciado, en el tema de inseguridad, predomina la incapacidad, ineficacia, incompetencia y complicidad de los principales integrantes del Gabinete de Seguridad de Baja California Sur, y quienes a la muy jodida forma de pensar mexicana, esperan que el problema se resuelva, cuando uno de los tres grupos criminales que disputan el control del territorio gane la guerra, y entonces sí, puedan salir a vender la buena noticia de que todo terminó porque “actuaron a tiempo”.

El gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, evidentemente se niega aceptar que la política de seguridad pública y procuración de justicia de su gobierno, es un verdadero fracaso. Un fiasco.

Cualquier gobernante de otro estado, y por sentido común, ya hubiera recurrido a relevar al secretario general de gobierno, al procurador y al subsecretario de seguridad, por dos simples razones: la presunta vinculación con grupos criminales y la falta de resultados que está esperando la población.

Lo mismo sucede con los alcaldes Arturo de la Rosa Escalante, Armando Martínez y Arely Arce Peralta, y quienes creen que por el simple hecho de salir a dar declaraciones, el problema de inseguridad, se va a resolver por arte de magia.

Creo que es tiempo de que se pongan a trabajar, y dejen de privilegiar su política barata de las obras de relumbrón y demostrar su brillante capacidad para coronar reinas en las fiestas tradicionales y carnavales.  

Alrededor de trescientos muertos en los primeros 533 días que tienen gobernando –desde septiembre de 2015 a febrero de 2017—en las actuales administraciones, habla de un promedio de 1.7 muertos por día, lo que representa una cifra verdaderamente escalofriante que, desde luego, no debe ni puede perderse de vista.

No es posible que los integrantes del Gabinete de Seguridad, se la lleven argumentando que la violencia tiene su origen en los reacomodos de grupos delictivos, y se crucen de brazos a esperar a ver quién gana la disputa.

De ser así, podemos tener la plena seguridad de que las estupendas cifras del superávit turístico, ya se jodieron, como se jodió la tranquilidad de todos los sudcalifornianos.


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