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Sección: Opiniones

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Grillos Trabajando

Por: Arturo Nieves Ramos, {{ dateString(fecha_noticia) }}

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Arturo Nieves Ramos

Arturo Nieves Ramos

Inició en el periodismo de manera empírica en su natal Veracruz, allá por 1982; hace 23 años... Leer más

Pobreza, insulto al gobierno de ricos

Ante tantas desilusiones que ha sufrido el pueblo de parte del gobierno, no pocos se hacen la pregunta sobre qué conviene más, un gobernante rico o un gobernante pobre. Se analiza que un gobernante rico no tiene necesidad robar y hace más trabajo a favor de los ciudadanos y que un gobernante pobre, ante la necesidad que tiene, resulta un raterazo de primera. La conclusión generalizada es que ni lo uno ni lo otro, porque sale tan malo el pinto como el colorado. Lo que sí es que un gobernante que ha llevado una vida desahogada y sin carencias, tiene menos sentido social y difícilmente puede entender las necesidades de los demás. Una muestra está en el Patronato del Estudiante Sudcaliforniano.

Resulta que esta institución, conforme pasa el tiempo pierde más su sentido de apoyar a los más necesitados y se cofunde en una maraña burocrática, donde las becas se asignan más a la suerte, como en una ruleta y no tanto por la condición socioeconómica. También es a conveniencia por amistades y compromisos políticos. En ocasiones, un simple sello del interesado o el no contar con Internet, puede dar al traste con el pretendido apoyo económico que se busca. Para una trabajadora del Patronato de apellido Jáuregui, estas situaciones son lo de menos, porque seguramente ella, como la mayoría de sus subordinados, no deben tener problemas para conectarse al Facebook y máxime si quien paga el acceso a las redes sociales, es el gobierno.

Lo anterior lo menciono porque me tocó conocer del caso de una estudiante de secundaria, de escasos recursos pero con excelentes calificaciones, que tuvo la necesidad de cambiarse de escuela porque en la que había cursado el primer año, los profesores fallaban mucho a clases y el ambiente era demasiado pesado por problemas de indisciplina de los alumnos, al grado de que los pleitos eran frecuentes, al igual que las "pinteadas". En ese plantel ya contaba con una beca y esperaba que se la refrendarán en la otra escuela. Acudió con su madre a las oficinas del Patronato, cosa que no es nada fácil porque tuvieron que tomar dos camiones de ida y dos de vuelta, hasta Fidepaz.

Cuando llegaron al lugar, se encontraron una oficina desorganizada y con serios problemas de comunicación con los usuarios, ya que la mujer de apellido Jáuregui les recriminó que todo mundo sabía que los trámites se hacían por Internet, y cuando la madre de la solicitante le hizo ver que no contaba con ese servicio, la susodicha le lanzó despectivamente: "¡Cualquiera tiene diez pesos para pagar un Internet!". Esta señora ni se imagina que para muchos ciudadanos, diez pesos pueden hacer la diferencia entre comer y no. Claro, ella seguramente nunca ha padecido estas carencias.

Se entiende que la modernidad tecnológica obliga a estar más o menos a la par de estos avances, que cada vez son más una necesidad, porque ya son parte esencial en la realización de muchos trámites oficiales, sin embargo, también debe entenderse que estas nuevas formas de comunicación todavía no están al alcance de todos, principalmente para los que menos tienen. Pero lo que no se vale para nada, es la respuesta de una servidora pública, cuyo sueldo lo pagan las contribuciones que muchos ciudadanos hacen. Obviamente que esta señora no tiene ni la más mínima idea de lo que pasa en un hogar donde la preocupación inmediata no es qué vestido de marca comprar, qué smartphone regalarle a la hija que estudia en un colegio de paga o en qué restaurante cenar con las amigas. Esta "servidora pública" para nada sabe que un ciudadano que busca la migaja gubernamental, tiene como preocupación principal en la vida, si tendrá para comer ese día. Pero para los ricos del gobierno, la pobreza es inconcebible y hasta un insulto.

Se sabe que en el caso de las becas, hay solicitantes que buscan pasarse de listos y hacen trampas para obtener el beneficio oficial, sin embargo, cuando el caso es evidente, de que ya se contaba con la beca, que las calificaciones son buenas, que no hay problemas de conducta y que la necesidad es mucha, por qué someter la resolución a un escrutinio tan burocrático, y lo que es peor, a la humillación de las personas que por su condición social y económica, pareciera que son ciudadanos de segunda, que no tuvieran derecho a aspirar a mejores niveles de vida.

La conclusión del caso de esta excelente estudiante es que el ciclo escolar está por entrar a su recta final y todavía traen dando vueltas la solicitud de esta joven alumna, todo porque le argumentan que los resultados se dieron a conocer a través del Internet y si no los checó a tiempo, no es problema del Patronato, además de que la hoja de registro en la otra escuela, no llevaba el sello oficial del nuevo plantel donde ya estudia y pues, el trámite se tuvo que retrasar y como la solicitud entró de manera extemporánea "a ver que se logra resolver" y en esas están.

Por aquellos que piensan que un gobierno de ricos, puede dar mejores resultados a los pobres, no se crean, porque no todo lo que brilla es oro.


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