Familias enteras hipotecan tierras y empleos para costear trasladados a La Paz ante la ausencia total de infraestructura renal en el municipio comundeño.
Comondú, Baja California Sur.- No fue una consigna política ni una protesta partidista. Fue un grito desesperado. En plena concentración pública, mientras la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, pronunciaba su discurso en Ciudad Constitución, un grupo de mujeres rompió el protocolo con una exigencia que retumbó entre la multitud:
“¡Ocupamos una sala de hemodiálisis!”, retumbó en cada rincón del estadio “Rodolfo Fito Montaño“. La escena, observada por cientos de testigos, expuso una realidad que en Baja California Sur se vive en silencio desde hace años: en Comondú no existe una sala de hemodiálisis, pese a que alrededor de 600 pacientes con insuficiencia renal requieren tratamiento constante para seguir con vida.
En pocas palabras, viajar para sobrevivir. La ausencia del servicio en el municipio y la nula respuesta de solución del alcalde de Comondú, Roberto Pantoja Castro, obliga a los enfermos a una rutina extenuante y costosa. Viajar 230 kilómetros de ida y 230 de regreso hasta la ciudad de La Paz. Trasladarse cada tercer día, sin excepción. Permanecer tres horas conectados a una máquina. Cubrir gastos de gasolina, alimentación y, en muchos casos, renta temporal.
Para muchas familias, esto significa vender tierras, abandonar empleos o endeudarse para sostener un tratamiento que no admite pausas. La hemodiálisis no es opcional. Es vida o muerte. Entre quienes alzaron la voz estuvo Araceli Villicaña, vocera de la organización “Por ella, por todas Villicaña”, quien gritó en repetidas ocasiones la exigencia frente al templete presidencial.

No pedían una obra monumental ni infraestructura turística: pedían lo básico para sobrevivir.
La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue que “todo se irá atendiendo poco a poco” .Pero para quien necesita hemodiálisis cada tercer día, el tiempo no se mide en plazos administrativos. Se mide en sesiones cumplidas o en riesgos acumulados.

Comondú no es un municipio menor. Es territorio agrícola, ganadero y pesquero; es sierra y valle productivo. Sin embargo, en materia de infraestructura médica especializada, la carencia es crítica. Porque lejos del templete y de los discursos, en ranchos y colonias donde hay un enfermo renal, el problema no es político. Es urgente. Y cada tercer día, vuelve a empezar.
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