La cacería de la banda del “guante rojo” en La Paz

Las cámaras de seguridad y los reportes policiales comienzan a dibujar el posible recorrido de una pareja de presuntos delincuentes que habría atacado las tiendas OXXO en distintos puntos de La Paz.

La Paz, Baja California Sur.- No son robos aislados. Al menos eso comienza a perfilarse en las investigaciones que siguen las autoridades de seguridad y de procuración de justicia que le siguen la pista a la banda del “guante rojo”.

Durante las últimas semanas, una serie de asaltos en varias sucursales de la cadena OXXO en el municipio de La Paz ha puesto bajo presión a las corporaciones policiacas de los distintos niveles. 

De acuerdo con fuentes de seguridad, el patrón se repite: dos hombres encapuchados, cuchillos como armas, amenazas directas a empleados, movimientos rápidos y una particular estrategia para ocultar sus rostros e identidad.

Uno de ellos lleva, además, una característica que comienza a convertirse en una especie de firma: un guante rojo.

La información contenida en reportes policiales y carpetas de investigación apunta a que detrás de varios atracos estaría operando una pareja de presuntos asaltantes seriales que ha conseguido desplazarse entre distintos puntos de La Paz y sus comunidades, golpeando establecimientos y desapareciendo posteriormente del radar de las autoridades.

El fenómeno ocurre mientras las estadísticas oficiales muestran un deterioro en materia de robos violentos en Baja California Sur.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante los primeros seis meses de 2026 se contabilizaron 76 robos a negocio con violencia en Baja California Sur.

En el mismo periodo de 2025 fueron registrados 38 casos. La diferencia representa un incremento de 100 por ciento en apenas un año. El comportamiento tampoco es menor cuando se compara con 2024. Durante el primer semestre de aquel año se contabilizaron 60 robos a negocio con violencia.

Es decir, frente a los 76 casos registrados en los primeros seis meses de 2026, existe un incremento de aproximadamente 26.7 por ciento. Las cifras revelan algo más que una sucesión de denuncias, ya que los establecimientos comerciales están enfrentando una presión creciente de la delincuencia violenta

Dentro de ese escenario, La Paz aparece como uno de los principales puntos de atención. La noche del 27 de julio, dos sujetos irrumpieron en una tienda OXXO ubicada sobre la carretera Transpeninsular, a la altura del kilómetro 193, en el tramo carretero La Paz-San Pedro.

La empleada, de 42 años, relató a los agentes que los individuos ingresaron con los rostros cubiertos. “Uno llevaba un cuchillo largo”, declaró en el informe policial homologado (IPH)

El sujeto se dirigió al área de cajas y exigió a la trabajadora apartarse. Posteriormente tomó alrededor de 2 mil pesos en monedas y otros artículos, antes de obligar a los empleados a dirigirse hacia la zona de bodega. “Después escaparon a pie”, agregó la encargada del negocio en el reporte oficial. 

Los datos aportados por la víctima describieron a uno de los agresores como un hombre de aproximadamente 1.90 metros de estatura, delgado y de tez morena, mientras que el segundo tendría una complexión robusta, tez morena clara y una estatura cercana a los 1.78 metros.

El caso quedó registrado bajo la carpeta LPZ/5386/2026/NUC. En medio de las indagatorias, las autoridades obtuvieron imágenes de las cámaras de seguridad y fotografías relacionadas con los sospechosos.

Pero el caso no terminó ahí. Dos días después, volvieron a atacar. La noche del 29 de julio, una segunda tienda OXXO ubicada en Rangel y Michoacán volvió a ser blanco de un atraco.

Dos sujetos encapuchados ingresaron y amagaron con un cuchillo al cajero en turno. Esta vez el botín fue mayor: aproximadamente 4 mil 500 pesos en efectivo y dos botellas de whisky.

Los investigadores encontraron similitudes importantes con el robo ocurrido dos días antes.

La descripción física, las prendas utilizadas, la forma de cubrirse el rostro y, especialmente, el manejo de un cuchillo llevaron a los investigadores a considerar que podría tratarse de los mismos individuos.

El análisis de los videos de seguridad permitió, además, ubicar características coincidentes con personas observadas en la zona de El Manglito. Para los investigadores, la reiteración del patrón no es un detalle menor.

Fuentes relacionadas con las investigaciones han considerado que los responsables podrían estar actuando de manera organizada. No necesariamente porque utilicen armamento sofisticado o una estructura criminal compleja, sino por algo más elemental, la disciplina con la que protegen su identidad.

Pasamontañas, gorras, sudaderas, guantes, prendas que cambian parcialmente, rostros cubiertos, desplazamientos a pie y ataques concentrados en establecimientos con características similares. 

La hipótesis que comienza a tomar fuerza entre los investigadores es que se trata de una pareja de asaltantes seriales, cuya actividad podría no ser nueva.

De acuerdo con información recabada durante las investigaciones, existen antecedentes de individuos con características similares que habrían operado en La Paz durante años, atacando tiendas de conveniencia, desapareciendo durante periodos largos y posteriormente reapareciendo.

Si esta línea se confirma, el problema dejaría de ser una cadena de robos aislados para convertirse en una serie delictiva con un patrón definido. El episodio más reciente elevó la preocupación de las autoridades.

Ocurrió el 1 de agosto, alrededor de las 7:50 de la noche, en un OXXO ubicado en el corredor Isla Cerralvo y Cardón, en la comunidad de La Ventana, delegación de El Sargento.

Una joven identificada como Emili Adriana, de 29 años, se encontraba trabajando como cajera cuando dos hombres ingresaron al establecimiento. Uno de ellos reunía varias de las características observadas en los atracos anteriores.

Sudadera gris con blanco, pantalón de mezclilla azul, pasamontañas camuflado azul, gorra gris y, nuevamente, el guante rojo. El segundo individuo llevaba también una sudadera gris, pantalón oscuro, gorra gris y pasamontañas negro.

El primero se acercó al área de cajas y amenazó a la empleada con un cuchillo para exigirle que le entregara todo el dinero. La cajera entregó el efectivo correspondiente a los cortes de la tienda. El monto aproximado fue de 43 mil pesos.

Posteriormente, los sujetos huyeron a pie. Para los agentes investigadores, este último atraco reúne demasiadas coincidencias con los anteriores como para ser descartado como un hecho independiente.

Se trata de la misma combinación de prendas, el mismo método, el mismo tipo de establecimiento, la misma utilización de un arma blanca, y ahora, un salto considerable en el monto obtenido.

El modus operandi tan particular y atribuido a los presuntos responsables ha obligado a las autoridades a ampliar la vigilancia hacia las comunidades ubicadas al sur de La Paz.

Se han desplegado operativos de revisión aleatoria y vigilancia de vehículos considerados sospechosos, además de acciones de inteligencia encaminadas a identificar rutas de escape y posibles puntos de refugio.

La búsqueda ya no se concentra únicamente en las calles de la capital. La Ventana, El Sargento y otros puntos del municipio forman parte del mapa de atención.

El desafío para las autoridades encargadas del caso es precisamente reconstruir el recorrido de una pareja que, hasta ahora, ha conseguido golpear, obtener dinero y desaparecer sin dejar una identificación clara.

El caso del “guante rojo” representa solamente una pieza dentro de un problema mayor.

El incremento de 100 por ciento en los robos a negocios con violencia entre el primer semestre de 2025 y el mismo periodo de 2026 coloca a Baja California Sur frente a una tendencia que difícilmente puede explicarse únicamente por la actividad de una banda.

Hay un aumento estadístico que involucra a múltiples delincuentes, establecimientos y víctimas. La diferencia está en que algunos casos permanecen como expedientes aislados, mientras otros comienzan a revelar patrones.

En La Paz, las cámaras de seguridad podrían estar registrando precisamente uno de ellos.

Por ahora, la pareja del pasamontañas, el cuchillo y el guante rojo continúa sin ser detenida, de acuerdo con la información disponible.

La interrogante es cuántos de los atracos cometidos en los últimos años podrían estar relacionados con los mismos individuos. Si las coincidencias terminan confirmándose mediante pruebas periciales y de investigación, La Paz no estaría enfrentando simplemente una racha de asaltos en contra de las tiendas OXXO, estaría frente a una banda que aprendió a desaparecer después de cada golpe.