Tras 8 meses de búsqueda fue localizado el cuerpo sin vida de Juan Carlos Pérez Ramírez en una fosa clandestina rumbo a Puerto Adolfo López Mateos.
Comondú, Baja California Sur.- Ocho meses después de su desaparición, la búsqueda de Juan Carlos Pérez Ramírez, de 25 años, terminó con el hallazgo de sus restos en una fosa clandestina ubicada en las inmediaciones de Ciudad Insurgentes.
El joven había sido reportado como desaparecido el 18 de enero de 2026, luego de ser visto por última vez a bordo de una camioneta Chevrolet Trail Blazer blanca, mientras circulaba por calles de Ciudad Insurgentes.
Desde entonces, su familia permaneció en la incertidumbre y se sumó a las acciones de búsqueda para intentar localizarlo.
De acuerdo con información confirmada por colectivos de búsqueda en Comondú y la Fiscalía Especializada en la Investigación y Persecución de los Delitos de Desaparición Forzada, Desaparición Cometida por Particulares y Delitos Vinculados de La PGJE, los restos de Juan Carlos fueron encontrados durante una jornada de rastreo realizada por madres buscadoras.

El hallazgo ocurrió en una inhumación clandestina localizada a la altura del kilómetro 2 de la carretera Ciudad Insurgentes-Puerto Adolfo López Mateos.
Tras los trabajos periciales correspondientes y las comparativas de muestras genéticas de ADN realizadas a sus familiares, se logró establecer la identidad de los restos. Posteriormente, el cuerpo fue entregado a sus familiares, mientras que la ficha de búsqueda y no localización fue desactivada.
La desaparición de Juan Carlos había movilizado a sus familiares durante meses, derivando en un bloqueo carretero realizado el 3 de abril de este año en el tramo Ciudad Insurgentes-Loreto, para exigirle a las autoridades la aparición del joven comundeño.
Al momento de ser visto por última vez vestía pants gris, playera guinda, tenis rojos y gorra negra.
Como seña particular, contaba con un tatuaje en el brazo izquierdo con el nombre “Cristina”, de aproximadamente 15 centímetros y realizado con tinta negra, el cual permitió acelerar su proceso de identificación.
El hallazgo vuelve a magnificar la dimensión de las desapariciones y las inhumaciones clandestinas en Baja California Sur, mientras las familias de las víctimas y los colectivos continúan encabezando jornadas de búsqueda en distintos puntos del estado para encontrar a quienes aún permanecen sin localizar.
Para la familia de Juan Carlos, ocho meses después de aquella última vez que lo vieron con vida, la espera terminó, pero no de la manera que habían deseado.
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