Lejos de presentar proyectos para la ciudadanía, MORENA enfrenta una batalla interna por el control del municipio más rico de BCS entre un candidato interno procesado por abuso de autoridad, y un “cachorro” político salpicado por nexos con el crimen organizado.
Los Cabos, Baja California Sur.- La disputa por el control político y económico del municipio más rico de Baja California Sur ha entrado en una fase de cinismo absoluto. En un territorio donde el interés público sucumbe ante la ambición del poder, Óscar Leggs Castro se registró formalmente como aspirante a la Coordinación Municipal de la Transformación de MORENA en Los Cabos para buscar nuevamente la alcaldía, desafiando no solo a la opinión pública, sino a la propia justicia anticorrupción.
El ex alcalde busca el retorno al palacio municipal tras culminar un trienio marcado por carpetas de investigación penal abiertas. Pero el camino no está libre, ya que enfrente tiene al actual edil, Christian Agundez Gómez, quien tras sufrir una contundente derrota política en la contienda interna de MORENA, ha comenzado a mover sus fichas en un desesperado intento por mantenerse en el poder.
La humillación del “cachorro” y el pacto en las sombras.
La ambición del clan Agúndez sufrió un duro revés en el proceso interno para elegir al coordinador estatal de MORENA. Christian Agúndez, hijo del ex gobernador Narciso Agúndez Montaño, apenas alcanzó un pauperrimo 0.25% de puntuación en las encuestas, quedando automáticamente descartado y fuera de la jugada para la gubernatura de Baja California Sur en el proceso electoral de 2027.
Tras la humillación en las urnas internas, Agúndez Gómez ejecutó una maniobra de supervivencia política: amarrar un acuerdo cupular con el coordinador estatal de MORENA en Baja California Sur, Manuel Cota Cárdenas. El objetivo de este pacto tras bambalinas es asegurar la candidatura oficial a la reelección municipal en Los Cabos, entregando las siglas del partido a cambio de protección política y continuidad en el cargo.
Todo esto ocurre mientras la sociedad cabeña enfrenta una crisis sin precedentes derivada de la ineficacia en los servicios públicos –con severos desabastos de agua y recolección de basura-, violencia imparable y un elevado descontento por presuntos abusos de poder.
El expediente negro: las cuentas pendientes de los contendientes.
El choque por la candidatura de Los Cabos no es una contienda de proyectos, sino una disputa entre personajes cercados por investigaciones de la justicia local, federal e internacional. Estos son los expedientes penales de la disputa cabeña:
–Óscar Leggs Castro: Vinculación a proceso por Abuso de Autoridad por Simulación (ART. 256/276 C.P. BCS). Medidas cautelares: firma quincenal y prohibición de salir del país. Desvío de recursos públicos en complicidad con su ex tesorero municipal, Martín “El Tigre” Talamantes.
–Christian Agúndez: Investigaciones de agencias de Estados Unidos de Norteamérica por nexos con el crimen organizado (Cártel de Sinaloa). Narcomantas con amenazas directas en puntos estratégicos de San José del Cabo. Denuncias por presunto huachicol de agua e impunidad del clan Agúndez (caso API BCS).
Óscar Leggs: cercado por la Fiscalía Anticorrupción.
Leggs Castro enfrenta el peso de la ley tras dejar la administración. Fue vinculado a proceso penal por el delito de abuso de poder por simulación y desvío de recursos públicos (expediente bajo la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción).
Un Juez de Control le dictó medidas cautelares estrictas, obligándolo a la firma periódica quincenal y aplicandole la prohibición explícita de salir del país mientras dura la investigación complementaria.
En la misma red de irregularidades fue vinculado a proceso su ex tesorero municipal, José Martín Talamantes, y su ex Oficial Mayor, confirmando la existencia de un modus operandi en el manejo del erario público.
Christian Agúndez: narcoescándalos, corrupción y señalamientos de EE.UU.
El historial que arrastra Christian Agúndez es aún más sombrío:
–Nexos con el Cártel de Sinaloa: Investigaciones periodísticas e informes de agencias de seguridad de Estados Unidos relacionan al actual presidente municipal de Los Cabos con supuestos arreglos y protección a células del crimen organizado operantes en la zona turística de Los Cabos.
–Amenazas directas y narcomantas: La crisis de seguridad escaló con la colocación simultánea de narcomantas en puntos como Guaymitas, San José Viejo y El Zacatal, dirigidas directamente contra el edil cabello por presuntas traiciones a grupos delictivos.
–Tráfico de agua y red familiar: Se le vincula a redes de protección en el robo ilegal de agua en el municipio a través de pipas clandestinas, sumado al escándalo de impunidad que salpica a su entorno familiar por presuntos desvíos en la Administración Portuaria Integral (API), dirigida por su hermano Narciso Agúndez Gómez.
Un destino en juego.
Mientras Óscar Leggs acude cada quince días a firmar al juzgado para evadir la cárcel y Christian Agúndez intenta encubrir los narcoescándalos con alianzas políticas con Manuel Cota Cardenas, el municipio de Los Cabos continúa sumido en el desgobierno, el desabasto y la inseguridad. La contienda de MORENA por la alcaldía no representa la búsqueda de una transformación, sino un verdadero campo de batalla por el control territorial y el fuero constitucional.
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