Corrupción e impunidad tras la muerte de transportista en accidente en BCS

A casi un año del fatal accidente que cobró dos vidas humanas, las autoridades protegen al verdadero culpable de este caso.

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La Paz, Baja California Sur.- El 18 de noviembre de 2019, el conductor de transporte Gustavo “N”, murió trágicamente mientras recorría el kilómetro 79 + 550 del tramo carretero Loreto-Mulegé, tras haber iniciado un viaje de trabajo saliendo de La Paz a Vizcaíno, destino a donde nunca llegó a consecuencia del accidente que truncó su vida.

El fatal percance carretero, fue provocado imprudentemente por otro chofer que manejaba una pipa de doble remolque color blanco, la cual pertenece a la empresa Agrícola Comercial del Valle de Santo Domingo S.A de C.V.

El vehículo responsable, rebasó inconscientemente a un tráiler que recorría el mismo camino asfáltico, ambos con dirección de sur a norte, cuando sobrevino la tragedia. Justo en el tramo que une a Loreto con Santa Rosalía, la pipa invadió repentinamente el carril preferencial donde viajaba Gustavo “N” a bordo de un camión de productos.

Fue inevitable el encontronazo entre ambas unidades, debido al corto espacio de maniobra que separaba a los dos vehículos, aunado al factor sorpresa que originó un fuerte choque que trajo lamentables consecuencias.

El camión de productos donde viajaba Gustavo, quedó hecho pedazos tras el accidente.

Gustavo “N” murió al instante al ser prácticamente aplastado con todo y coche por el pesado medio de transporte que segundos después del duro golpe, colisionó para derrapar en medio de la carreta, y golpeando posteriormente a una camioneta Jeep Liberty que se encontraba recorriendo la misma ruta la mañana de ese día.

Dentro de la Jeep, viajaban a bordo cuatro maestros que se dirigían a Vizcaíno a un programa de cursos de inducción para docentes.

La camioneta fue alcanzada por la descontrolada inercia de la pipa, siendo lanzada lejos de la carretera para volcarse fuera del camino.

El conductor de la Liberty también falleció por las contusiones provocadas ante el efecto colateral del primer impacto, mientras los otros tres profesores sobrevivientes quedaron gravemente heridos luego del mortal accidente.

El chofer de la pipa pudo finalmente controlar su enorme transporte de carga para detener su marcha y observar los resultados de su insensatez.

Después de ver los vehículos destrozados de sus víctimas, huyó del lugar, dejando a los heridos a su suerte y las personas fallecidas prensadas dentro de los restos de sus autos, dándose a la fuga sin hacerse responsable de su reprobable acto.

A casi un año del terrible accidente donde dos personas perdieron la vida, el caso parece haber sido olvidado por las autoridades, ya que inexplicablemente, el peritaje realizado ese mismo día, donde se recrearon a detalle los motivos del percance, exculpó sin motivos ni pruebas al chofer de la pipa responsable de la tragedia, desahogando el proceso para que el homicida imprudencial hoy se encuentre libre, sin procedimiento penal alguno y siga manejando por las carreteras del estado, como si nada hubiera pasado.

A casi un año del fatal accidente que cobró dos vidas humanas, las autoridades parecen haber olvidado la justicia en este caso.

Por lo anterior, los familiares de Gustavo, quien fue la víctima principal del incidente, aseguran que la empresa agrícola del valle, propietaria de la unidad responsable y que opera por todo el municipio de Comondú, habría sobornado con dinero a peritos y jueces para que dictaminaran a Gustavo en el expediente como el verdadero responsable del accidente debido a que, oficialmente -según el archivo de investigación del caso- fue el quien invadió el carril para estrellarse de frente con la pipa que terminó fulminantemente con su vida.

De acuerdo a la familia del occiso, uno de los testigos presenciales del accidente fue amenazado y silenciado con fuertes de cantidades de dinero para que no declara ante las autoridades su versión de los hechos. Se trata de un chofer de tráiler que alcanzó a esquivar la cadena circunstancial de autos golpeados, y quien auxilió a los heridos minutos después del brutal impacto.

El único testigo, que se dedica a conducir camiones de carga, fue sospechosamente omitido de toda evidencia, a pesar de que fue el quien llamó a los servicios de emergencia para que salvaran las vidas de las demás personas involucradas en el fatal suceso.

Lo que buscan los seres queridos de Gustavo “N”, es que se reabra la investigación y que se haga justicia en relación a los señalamientos del empleado de la empresa Agrícola Comercial del Valle de Santo Domingo S.A de C.V. como el único responsable de arrebatar dos vidas aquel fatídico día, y exculpar a una persona que ya no se encuentra presente para defenderse de la injusticia que se está cometiendo alrededor del impune caso.

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