La carretera que habla: hallazgos que estremecen a La Paz

Durante la última jornada, el Colectivo de Búsquedas x La Paz, localizó dos nuevas fosas clandestinas en el Kilómetro 10 de la carretera de La Paz a San Juan de la Costa.

La Paz, Baja California Sur.- La carretera La PazSan Juan de la Costa, se convirtió en un corredor de silencios incómodos y memorias enterradas.

Entre 2024 y 2025, en distintos tramos de esta vía, fueron localizados 88 cuerpos humanos, una cifra que no solo estremece, sino que revela la profundidad de una tragedia que se ha extendido por años en Baja California Sur, una tierra que hasta hace poco, presumía de ser una de las más seguras del país.

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El kilómetro 10, un punto que para muchos sería solo una referencia vial, para los Colectivos de Búsqueda, es un sitio donde el suelo habla. Ahí, bajo la tierra gris y compacta, las familias han encontrado respuestas que llegan demasiado tarde, pero que al menos rompen la incertidumbre que las consume.

Durante la más reciente jornada encabezada por el Colectivo Búsqueda x La Paz, las varillas volvieron a hundirse en el terreno con la precisión y la esperanza de siempre. Y una vez más, el olor a tierra removida trajo consigo una verdad dolorosa: dos nuevas narcofosas fueron descubiertas.

Con estos hallazgos, el total asciende a 35 cuerpos recuperados solo en ese punto, un número que convierte al kilómetro 10 en uno de los sitios de mayor concentración de víctimas en la región.

Las madres buscadoras, con sus sombreros para el sol y sus manos marcadas por años de excavar, no necesitan que nadie les explique lo que significa este lugar. Caminan entre montículos y cintas amarillas con una mezcla de fortaleza y fragilidad que solo ellas conocen.

Porque en cada golpe de herramienta, en cada palmo de tierra removida, está la posibilidad de encontrar a un hijo, un hermano o un padre.

El paisaje, tan pacífico para quien pasa por ahí sin detenerse, se transforma para quienes conocen la historia. La brisa que llega desde el mar arrastra más que sal y arrastra memoria.

Y cada hallazgo es una herida nueva, pero también un acto de resistencia: una negativa a olvidar, una reafirmación de que en Baja California Sur también existe un país que busca.

Mientras las autoridades mantienen protocolos y reportes, son los colectivos quienes se adentran una y otra vez en la tierra, guiados por información anónima, intuición o fe.

Y aunque la cifra de 88 cuerpos en dos años parezca un dato frío, cada uno representa una vida arrebatada y una familia rota.

La carretera La Paz–San Juan de la Costa sigue ahí, imperturbable, con autos que pasan sin mirar. Pero bajo su suelo, la historia es otra: una que apenas comienza a desenterrarse.