El proyecto impulsado por Hermandad en Armonía plantea introducir especies y edificar albergues y museos dentro del Área Natural Protegida.
La Paz, Baja California Sur.- La Reserva de la Biósfera Sierra de la Laguna, corazón ecológico y principal fábrica de agua de Baja California Sur, volvió al centro de la polémica. El 22 de enero, la asociación Hermandad en Armonía presentó de manera oficial los alcances de un ambicioso proyecto de restauración y conservación, que incluye la reintroducción de especies nativas y la adjudicación de predios dentro del Área Natural Protegida, sin contar todavía con permisos de impacto ambiental.
Durante una conferencia de prensa en un hotel de Los Cabos, representantes de la asociación confirmaron lo informado desde diciembre de 2025: Hermandad en Armonía sí adquirió terrenos en la Sierra de la Laguna y busca desarrollar un megaproyecto de 95 mil metros cuadrados que contempla la introducción de especies como el borrego cimarrón, puma y, en etapas posteriores, el jaguar, además de la construcción de un albergue, una unidad de investigación y un museo.
Entre los anuncios, la organización destacó la contratación de al menos 50 rancheros de la región como guardabosques, con el argumento de reforzar la vigilancia en una zona donde —reconocen— la protección institucional es limitada. Aseguraron que no se proyectan hoteles, desarrollos turísticos ni actividades mineras, y que cualquier infraestructura sería mínima y exclusivamente para fines de conservación, en apego a la ley.
Sin embargo, el propio proyecto se encuentra en etapa de espera y evaluación, ya que no existen autorizaciones ambientales otorgadas hasta el momento. Este punto encendió las alertas entre ambientalistas, especialistas y habitantes serranos, quienes subrayan que cualquier intervención en la Sierra debe pasar por un escrutinio técnico y social riguroso.
El vínculo incómodo.
La confirmación del respaldo de donantes como Jorge Emilio González, el “Niño Verde”, avivó la desconfianza. Aunque voceros del proyecto insistieron en que el financiamiento no condiciona el rumbo ambiental, el antecedente político del personaje pesó en la conversación pública.
Aun así, habitantes de la región reconocen que la propuesta abre una oportunidad para proteger el agua, el ecosistema y generar empleo local en una zona estratégica para el estado. “La Sierra es vital para todos; si se hace bien y conforme a la ley, puede ayudar”, señalan.
Más allá de los anuncios, el llamado es claro: sociedad y autoridades deben mantenerse vigilantes. La Sierra de la Laguna no solo resguarda biodiversidad, también sostiene el equilibrio hídrico de Baja California Sur. Cualquier desvío, improvisación o interés ajeno a la conservación tendría impactos irreversibles.
Por ahora, el proyecto avanza en el discurso, pero carece de luz verde ambiental. El mensaje que deja la presentación es contundente: la Sierra se defiende con ley, ciencia y transparencia. Y en ese terreno, cada paso cuenta.
![]()


