Cinco fosas clandestinas con al menos 11 huesos humanos fueron localizadas en el tramo carretero Ignacio Zaragoza-La Purísima, al norte de Comondú.
Comondú, Baja California Sur.- En una jornada de búsqueda realizada este fin de semana en el tramo carretero del ejido Ignacio Zaragoza-La Purísima, colectivos de familiares de personas desaparecidas lograron lo que durante años ha sido una constante en Baja California Sur: encontrar restos humanos enterrados.
El operativo de campo, realizado en coordinación con autoridades estatales y federales, derivó en el hallazgo de cinco inhumaciones clandestinas y al menos once huesos expuestos en la superficie, evidencias que apuntan a que el lugar podría convertirse en otro punto de exterminio o entierro ilegal en la entidad.

Desde las primeras horas del día, integrantes de colectivos de La Paz y Comondú recorrieron una zona cercana a la carretera transpeninsular. Con picos, varillas y palas, las madres buscadoras inspeccionaron el terreno hasta que la tierra comenzó a ceder.
Bajo el suelo se localizaron cinco fosas clandestinas, lo que sugiere que el sitio pudo haber sido removido anteriormente o que los restos fueron arrastrados por las condiciones del terreno. Tras el hallazgo, el área fue acordonada para preservar los indicios.
Al operativo se sumaron elementos de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Baja California Sur, la Procuraduría General de Justicia del Estado, a través de su Fiscalía Especializada y la Subprocuraduría de Atención de Delitos de Alto Impacto.

La seguridad perimetral estuvo a cargo de la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina, quienes resguardaron la zona mientras peritos comenzaban las primeras diligencias.
Sin embargo, como ha ocurrido en numerosos casos en Baja California Sur, el hallazgo no fue resultado de una investigación oficial, sino del trabajo incansable de familiares que buscan a sus desaparecidos con sus propias manos.

El descubrimiento vuelve a confirmar la existencia de más fosas clandestinas en zonas rurales y carreteras del estado, particularmente en regiones aisladas del municipio de Comondú.
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Para los colectivos de búsqueda, cada excavación abre la posibilidad de encontrar a un hijo, una hija, un hermano o un padre, pero también revela la dimensión de una crisis que sigue creciendo bajo tierra.
Las autoridades deberán ahora realizar procesos de recuperación forense, análisis genético e identificación para determinar a cuántas personas corresponden los restos encontrados.
Mientras tanto, las madres regresan a casa con una mezcla de esperanza y dolor.
En Baja California Sur, como en muchas partes del país, la búsqueda de los desaparecidos sigue dependiendo más del amor de las familias que de la capacidad del Estado por encontrarlos.
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