De entre las 11 víctimas, una mujer tuvo afectación neurológica y un bebe sufrió fractura de cráneo luego de que un yate impactó una lancha turística y huyera sin auxiliar en la bahía de La Paz.
La Paz, Baja California Sur.- Un brutal choque entre un yate deportivo y la lancha turística “Diana Cristina”, ocurrido el 8 de mayo cerca de Isla Gaviotas y la zona de Pichilingue, dejó como saldo a once personas lesionadas, entre ellas un bebé con fractura de cráneo y una mujer con severas afectaciones neurológicas.
De acuerdo con el testimonio de Alex Omar Hernández Aguilar, testigo del accidente, el yate responsable huyó del lugar inmediatamente después del impacto, abandonando a las víctimas en medio del mar.

“Vimos que el yate venía de frente a exceso de velocidad… parecía que querían asustarnos amagando con embestirnos. El golpe provocó que una mujer saliera volando y quedara inconsciente después de golpearse la cabeza, y su bebé quedó tirado en la lancha”, explicó.
Según las declaraciones, la embarcación responsable realizaba maniobras peligrosas antes del choque y, tras el impacto, simplemente aceleró el motor y desapareció de la zona sin prestarle ayuda a los lesionados, entre ellos, seis adultos y cinco menores de edad.
La tragedia no terminó con el choque. Las víctimas denunciaron que los capitanes de la lancha turística no contaban con equipo de radio y tardaron casi dos horas en solicitar apoyo a la Secretaría de Marina (SEMAR), presuntamente por temor a sanciones o problemas con las autoridades marítimas.
Fueron civiles a bordo de otro yate quienes finalmente dieron aviso a las unidades de rescate, evidenciando una alarmante falta de protocolos de seguridad por parte de la empresa turística encargada del paseo.
“Transcurrieron alrededor de dos horas, y al ver que no llegaba la ayuda tuvimos nosotros que auxiliar a las personas heridas. El capitán que supuestamente esta capacitado para estos casos de emergencias nunca reaccionó, nos dejó a nuestra suerte. Los del otro yate volvieron a poner en marcha el motor para escapar del lugar”, afirmó Alex Hernández.
La indignación creció porque entre los pasajeros viajaban al menos dos bebés, sin que la embarcación contara –presuntamente– con herramientas básicas de comunicación y de primeros auxilios.
A pesar de la magnitud del accidente, la Secretaría de Protección Civil Municipal y el Departamento de Bomberos de La Paz no recibieron reportes oficiales inmediatos a través de los canales tradicionales de emergencia.
Los lesionados fueron trasladados por sus propios medios en una camioneta tipo van hacia el área de urgencias del Hospital Juan María de Salvatierra, donde los médicos luchan por estabilizar a la mujer lesionada, quien presenta pérdida de memoria a corto plazo, así como al menor de edad que permanece bajo observación crítica por el daño craneoencefálico.
Mientras tanto, las autoridades de la Secretaría de Marina y embarcaciones particulares participaron en las labores de rescate y desembarco de las víctimas en el muelle de la Cuarta Zona Naval.
El accidente volvió a exhibir la peligrosa anarquía marítima que prevalece en zonas como Pichilingue, Balandra e Isla Gaviotas, donde el incremento de yates de lujo y embarcaciones recreativas operadas por particulares ha disparado los riesgos.
Integrantes de la comunidad náutica señalan desde hace años la falta de vigilancia sobre certificaciones de capitanes, consumo de alcohol y protocolos de seguridad en los servicios turísticos.
Las víctimas entregaron un oficio formal al Almirante de la Marina para exigir a la Fiscalía General del Estado y a la SEMAR que se castigue a los responsables después de la localización del yate fugitivo, el cual habría quedado con daños visibles en la proa tras el impacto. Las imágenes captadas por los pasajeros de la lancha afectada ya forman parte de la investigación de este caso.
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