Ambientalistas y ciudadanos acusan trabajos irregulares en plena temporada de anidación en el Estero de San José del Cabo. Denuncian afectaciones a especies protegidas por la NOM-059 y exigen respuestas inmediatas a las autoridades federales y municipales.
Los Cabos, Baja California Sur.- El Estero de San José del Cabo vuelve a estar en el centro de la polémica ambiental. Durante el fin de semana, maquinaria pesada habría ingresado a zonas sensibles del ecosistema provocando indignación entre ambientalistas, ciudadanos y defensores del humedal, quienes denunciaron un nuevo ecocidio en una de las áreas naturales más emblemáticas de Baja California Sur.
De acuerdo con los señalamientos, los trabajos se realizaron directamente sobre áreas de anidación de gallitos marinos, tortugas marinas y del mascarita peninsular, especies protegidas y contempladas dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010. Además, acusaron que también se estaría afectando al tildío, ave icónica de San José del Cabo, cuyos nidos y polluelos ya habían sido reportados en la zona.

La denuncia cobra aún más gravedad debido a que las labores ocurrieron justo al inicio de la temporada de anidación, en un sitio que, aseguran, ha sido documentado como zona reproductiva desde hace más de un siglo.

“23 años de protección comunitaria terminan en esto”, reclamaron los ciudadanos molestos, quienes cuestionaron el discurso oficial del Ayuntamiento de Los Cabos y organismos internacionales que recientemente presumieron el reconocimiento de “Los Cabos Ciudad de las Aves”.
Para los denunciantes, el reconocimiento contrasta brutalmente con la realidad ambiental que enfrenta el Estero: pérdida de colonias de aves por tráfico vehicular en playa, deterioro del humedal y ahora obras presuntamente invasivas sin transparencia pública sobre permisos ambientales.

Las críticas también alcanzaron a investigadores y especialistas ligados al Estero, a quienes señalaron por guardar silencio ante los trabajos realizados en una zona ecológicamente delicada.
Según versiones difundidas por ambientalistas, las obras podrían estar relacionadas con la instalación de tuberías para desalojar agua que mantiene inundados terrenos particulares. De confirmarse, advirtieron que el impacto podría extenderse no sólo al humedal, sino también a la playa cercana donde cientos de familias acuden a nadar, ya que el agua drenada –aseguran– provendría en gran parte de la planta de tratamiento.

La principal exigencia ciudadana ahora apunta directamente hacia las autoridades, a las que cuestionan si existe una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de por medio, si hubo una autorización formal por parte de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT), y cuáles dependencias supervisaron los trabajos, tres interrogantes que siguen sin respuesta.
Mientras las preguntas aumentan, también crece el enojo social por lo que consideran otro golpe devastador contra el Estero de San José del Cabo, un ecosistema que durante décadas ha sobrevivido entre el abandono institucional, intereses privados y promesas ambientales incumplidas.
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