Agentes ministeriales tuvieron contacto con el adulto mayor cuando ya estaba desaparecido pero lo dejaron continuar solo. Ocho meses después su familia sigue buscándolo.
Los Cabos, Baja California Sur.- Un fin de semana de incertidumbre se convirtió en un auténtico calvario de ocho meses para la familia de Miguel Márquez García, un adulto mayor de 77 años que desapareció sin dejar rastro el pasado 23 de octubre de 2025 en Cabo San Lucas.
Lo más indignante para sus seres queridos no es solo su ausencia, sino un insólito hecho: agentes ministeriales lo tuvieron de frente estando ya extraviado, lo fotografiaron y, a pesar de su notable vulnerabilidad, lo dejaron ir a su suerte.
A la fecha, la búsqueda de don Miguel continúa en punto muerto. Su familia, lejos de claudicar, mantiene viva la esperanza de encontrarlo y ha lanzado un llamado desesperado a la ciudadanía cabeña para aportar cualquier pista que ayude a regresarlo a casa.
La historia dio un giro desconcertante cuando Alma Márquez, hija del adulto mayor, acudió al Ministerio Público un lunes para interponer la denuncia formal. Todo había iniciado el domingo previo, cuando su madre le confesó que don Miguel no dormía en casa desde la noche del viernes.

En un principio, la familia creyó que el señor se había quedado a pernoctar con algún conocido de la zona, pero los días pasaron sin noticias de él.
Al llegar ante las autoridades, Alma se topó con una realidad amarga. Los propios funcionarios de la dependencia le mostraron una fotografía reciente de su padre para identificarlo. Al cuestionar el origen de la imagen, que hoy ilustra su ficha de búsqueda, descubrió la negligencia.
Según el relato adaptado de la hija, los elementos ministeriales le confirmaron que el sábado interceptaron a su padre a las afueras de un establecimiento de autopartes usadas –un “yonke“-en la comunidad de Migriño, al norte de Cabo San Lucas.
Sin embargo, los uniformados se limitaron a preguntarle su nombre y su destino. Al responderles que se llamaba Miguel Márquez y que se dirigía hacia un rancho, los policías simplemente lo dejaron continuar su camino, ignorando que se trataba de un anciano desorientado.

Para Alma y su familia, la presencia de Miguel en la zona de Migriño es un completo misterio, ya que no cuenta con conocidos, familiares ni actividades en ese sector. Todo apunta a que el señor de 77 años sufrió un fuerte episodio de desorientación.
A pesar de las insistencias de sus hijos y su esposa para que dejara de laborar debido a su avanzada edad, don Miguel se aferraba a su rutina: salía todos los días a trabajar a un autolavado (Car Wash), bajo el argumento de que era su deber aportar al sustento del hogar.
No obstante, en los últimos años ya había comenzado a manifestar evidentes problemas de pérdida de memoria.
Para facilitar su identificación territorial, la familia ha detallado las características físicas de don Miguel. El adulto mayor camina con una notable cojera, secuela de un aparatoso accidente sufrido hace varias décadas en Acapulco, donde cayó desde un séptimo piso.
Sus seres queridos sospechan que los estragos neurológicos de aquel brutal impacto podrían ser el detonante de su actual pérdida de memoria y desorientación.
Además de su dificultad al caminar, don Miguel cuenta con una cicatriz quirúrgica en la zona del abdomen de aproximadamente 20 centímetros.
Hoy, a ocho meses de aquel fatídico día, el rostro de Miguel Márquez García sigue tapizando las calles y redes sociales.
Su familia suplica a la población de Baja California Sur: si alguien lo ha visto, si alguien le dio asilo en algún rancho o zona rural, que se toque el corazón y avise a las autoridades. El tiempo sigue su marcha, y en casa hay una familia que no dejará de buscarlo.
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