CONAGUA vigila la primera zona de baja presión del Pacífico mientras pronostica una temporada con hasta 21 ciclones tropicales.
La Paz, Baja California Sur.- Mientras una zona de baja presión se desplaza frente a las costas de Michoacán y Guerrero con un 20 por ciento de probabilidad de evolucionar a ciclón tropical durante los próximos siete días, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) mantiene un monitoreo permanente del sistema, consciente de que la temporada apenas comienza a mostrar sus primeras señales.
Aunque el potencial de desarrollo aún es limitado, el seguimiento responde a un escenario climático que preocupa a meteorólogos y autoridades: el Pacífico mexicano presenta temperaturas superficiales superiores a su promedio histórico, una condición que incrementa la disponibilidad de energía para la formación de ciclones tropicales.
En Baja California Sur, donde cada temporada de huracanes representa una amenaza recurrente para la infraestructura, el turismo, la pesca y miles de familias asentadas en zonas vulnerables, las proyecciones oficiales anticipan un año con actividad superior a la media histórica.
El director de CONAGUA en Baja California Sur, Julio Villarreal Trasviña, informó que durante 2026 podrían desarrollarse entre 18 y 21 sistemas con nombre en el océano Pacífico, una cifra que rebasa el promedio histórico de 15 ciclones registrado entre 1991 y 2020.
El pronóstico considera entre nueve y diez tormentas tropicales, de cinco a seis huracanes categoría 1 y 2, y entre cuatro y cinco huracanes mayores de categorías 2, 4 y 5, respectivamente. Detrás de estas cifras existe un factor que los especialistas siguen de cerca.
De acuerdo con Villarreal Trasviña, el Centro Europeo de Previsión Meteorológica a Mediano Plazo ha identificado anomalías positivas en la temperatura superficial del mar frente al Pacífico mexicano, una evidencia asociada con la presencia del fenómeno de El Niño.
En términos meteorológicos, un océano más cálido significa una mayor cantidad de energía disponible para alimentar ciclones tropicales capaces de intensificarse con rapidez antes de aproximarse a tierra.
Las estadísticas históricas colocan a Baja California Sur en una posición particularmente vulnerable.
Entre 1964 y 2025, la entidad recibió el 13.8 por ciento de todos los ciclones tropicales que impactaron territorio nacional, el porcentaje más alto del país.
Durante ese periodo ingresaron 174 ciclones tropicales a México, con un promedio cercano a tres impactos anuales, aunque existen años extraordinarios, como 1971 y 2023, cuando se registraron seis fenómenos tocando tierra.
Los datos muestran además una marcada concentración temporal.
Septiembre continúa siendo el mes más activo para el Pacífico mexicano, con 113 ciclones documentados entre 1950 y 2025.
Le siguen:
–Octubre, con 85.
–Junio, con 52.
–Agosto, con 49.
–Julio, con 24.
–Noviembre, con 11.
–Mayo, con nueve.
La mayor parte de los ciclones que han afectado Baja California Sur históricamente se han desarrollado precisamente durante el periodo comprendido entre agosto y principios de noviembre.
El sistema que actualmente observa CONAGUA permanece lejos de representar una amenaza directa para las costas mexicanas.
Sin embargo, su monitoreo forma parte de los protocolos de vigilancia temprana implementados por el Servicio Meteorológico Nacional durante una temporada que podría caracterizarse por una actividad superior al promedio.
La experiencia reciente ha demostrado que algunos sistemas tropicales pueden intensificarse en cuestión de horas bajo condiciones oceánicas favorables, reduciendo los tiempos de respuesta para autoridades y población.
Por lo anterior, la vigilancia permanente adquiere un valor estratégico más allá del comportamiento inmediato de una zona de baja presión.
La lista oficial para los ciclones tropicales del Pacífico durante esta temporada incluye los nombres de Amanda, Boris, Cristina, Douglas, Elidas, Fausto, Genevieve, Hernán, Iselle, Julio, Karina, Lowell, Marie, Norbert, Odalys, Polo, Rachel, Simón, Trudy, Vance, Winnie, Xavier, Yolanda y Zeke.
Por ahora, ninguno de ellos existe más allá del papel.
Pero con un Pacífico inusualmente cálido y una temporada que apenas comienza a desarrollarse, las condiciones que favorecen su aparición ya están presentes sobre el océano.
![]()


