Confirman hallazgo del cuerpo de Carlos Beltrán en fosa clandestina de Los Cabos

Carlos Alberto Beltrán Olmeda fue identificado mediante pruebas genéticas más de un mes después de que sus restos fueran localizados en una brecha rumbo a La Ballena.

Los Cabos, Baja California Sur.- La incógnita que durante semanas rodeó una osamenta localizada en una inhumación clandestina de San José del Cabo terminó este 22 de agosto. La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Baja California Sur confirmó, mediante pruebas genéticas, que los restos recuperados el pasado 13 de julio corresponden a Carlos Alberto Beltrán Olmeda, ex oficial mayor del XV Ayuntamiento de Los Cabos.

La identificación pone fin a una de las principales interrogantes surgidas tras el hallazgo, pero abre una investigación de mayor dimensión: cómo, cuándo y por qué desapareció y fue asesinado un exfuncionario municipal de primer nivel, cuyo nombre había aparecido previamente en mensajes amenazantes atribuidos a grupos criminales y que, hasta ahora, no contaba con una denuncia formal ni una ficha de búsqueda por desaparición.

Los restos de Beltrán Olmeda fueron localizados enterrados en una brecha de terracería que conduce hacia la colonia La Ballena, en San José del Cabo.

En el sitio, personal especializado de la PGJE procesó la escena bajo protocolos de investigación forense y localizó una inhumación clandestina que contenía una osamenta. Los restos fueron trasladados posteriormente al Servicio Médico Forense (SEMEFO), donde inició un proceso que resultaría determinante para establecer su identidad.

La autoridad estatal informó que especialistas realizaron la extracción del perfil genético de los restos óseos y posteriormente llevaron a cabo la confronta con las muestras disponibles en las bases de datos institucionales.

El resultado fue concluyente.

Los dictámenes periciales determinaron que la osamenta correspondía a Carlos Alberto Beltrán Olmeda.

La confirmación oficial llegó después de semanas de especulación, versiones difundidas en redes sociales y una investigación que incluso había llevado a las autoridades a manejar con cautela la posibilidad de que el cuerpo localizado correspondiera al ex servidor público.

La investigación tomó notoriedad después de la difusión de un video en redes sociales en el que una mujer identificada como María Elizabeth, quien afirma haber participado en actividades ilícitas, aseguró haber presenciado la presunta ejecución de Carlos Beltrán Olmeda por parte de un grupo criminal.

En la grabación se proporcionaban detalles sobre el sitio donde, presuntamente, habría sido enterrado de manera clandestina.

La información cobró relevancia después de que en esa zona fueran localizados restos humanos.

Sin embargo, en aquel momento las autoridades evitaron confirmar la identidad de la víctima. El avanzado estado de descomposición y las condiciones de los restos hacían imposible una identificación visual, por lo que la certeza dependía exclusivamente de los estudios de genética forense.

Mientras se desarrollaban los análisis, el colectivo Madres Buscadoras de Los Cabos, que participó en las labores de búsqueda y exhumación, informó que la víctima sería un hombre que llevaba varios meses sepultado.

De acuerdo con información difundida por el colectivo, el cuerpo vestía una camisa blanca de manga larga, pantalón de mezclilla azul marca Levi’s, calcetines negros y un bóxer azul marca Calvin Klein.

Incluso se lanzó un llamado a familiares de personas desaparecidas para que proporcionaran muestras genéticas ante la PGJE y permitieran avanzar en la identificación.

Más de un mes después, los estudios de ADN despejaron las dudas.

La osamenta era la del ex oficial mayor de Los Cabos.

Uno de los elementos que ahora adquiere mayor relevancia es que, hasta antes de la localización de los restos, Carlos Alberto Beltrán Olmeda no contaba con una ficha de búsqueda ni existía una denuncia formal por su desaparición.

El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío había reconocido públicamente que las autoridades no lograban establecer contacto con el exfuncionario desde que dejó el cargo.

Incluso, de acuerdo con declaraciones del mandatario estatal, se había intentado localizar a personas cercanas a Beltrán Olmeda, incluida su esposa, sin obtener respuesta.

La ausencia de una denuncia formal impedía que existiera, hasta ese momento, un expediente de búsqueda abierto bajo los protocolos correspondientes.

Pero la desaparición de Beltrán también había comenzado a llamar la atención por otra razón: su actividad pública y en redes sociales se interrumpió abruptamente.

Durante su paso por el Ayuntamiento de Los Cabos, el entonces oficial mayor mantenía una presencia constante en plataformas digitales, donde difundía videos y publicaciones prácticamente a diario.

En ellos aparecía coordinando jornadas de bacheo, trabajos de rehabilitación urbana y sustitución de postes de alumbrado en distintas colonias y avenidas del municipio.

Después de su salida del gobierno municipal, esa actividad desapareció.

Su imagen pública se apagó.

Y su paradero quedó sin explicación.

Ahora se sabe que sus restos permanecían enterrados en una fosa clandestina en las inmediaciones de San José del Cabo.

El nombre de Carlos Alberto Beltrán Olmeda ya había aparecido en un contexto de amenazas.

En abril de 2025, en medio de una escalada de violencia vinculada con grupos del crimen organizado en Baja California Sur, diversas narcomantas fueron colocadas en La Paz y Los Cabos con mensajes dirigidos contra funcionarios del Ayuntamiento encabezado por Christian Agúndez Gómez.

Entre los nombres mencionados se encontraba el de Beltrán Olmeda, quien entonces ocupaba el cargo de oficial mayor.

Los mensajes lanzaban amenazas de muerte y daban un plazo de 24 horas para abandonar los cargos a quienes calificaban como “traidores”.

Aquellos hechos generaron una crisis política y de seguridad en el municipio, mientras el gobierno local enfrentaba cuestionamientos por los señalamientos y las amenazas difundidas públicamente.

Meses después, el 25 de mayo de este año, Carlos Beltrán presentó públicamente su renuncia al cargo.

A partir de entonces, su rastro comenzó a diluirse.

Antes de su desaparición de la vida pública, Beltrán Olmeda también era mencionado en círculos políticos como una figura con posibilidades de buscar una candidatura rumbo al proceso electoral de 2027, dependiendo de las definiciones internas de Morena y de la reconfiguración política en Los Cabos.

Hoy, esa proyección política quedó sustituida por una carpeta de investigación relacionada con su desaparición y homicidio.

La PGJE informó que agentes de la Fiscalía Especializada en la Investigación del Delito de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y determinar quiénes participaron en el crimen.

Hasta el momento, la autoridad estatal no ha informado públicamente sobre personas detenidas o imputadas por la desaparición y homicidio del exfuncionario.

Tampoco se han revelado detalles sobre la fecha exacta de su muerte, las circunstancias en que fue privado de la libertad o las líneas de investigación que permitan establecer el posible móvil del crimen.

La identificación genética, por tanto, representa únicamente el cierre de una etapa: la restitución de identidad de una víctima que permanecía enterrada como desconocida.

Pero la parte central del caso continúa pendiente.

Quién lo privó de la vida.

Quién ordenó su asesinato.

Cómo terminó en una inhumación clandestina.

Y si su muerte guarda relación con las amenazas que previamente fueron difundidas contra funcionarios municipales de Los Cabos.

Son preguntas que permanecen sin respuesta.

La PGJE expresó sus condolencias a los familiares de Carlos Alberto Beltrán Olmeda y aseguró que continuará con las diligencias de campo y gabinete para lograr el esclarecimiento de los hechos.

Sin embargo, el hallazgo y posterior identificación del ex oficial mayor coloca nuevamente bajo los reflectores la operación de grupos criminales y la capacidad institucional para investigar desapariciones y homicidios en el municipio más poblado y económicamente activo de Baja California Sur.

Carlos Alberto Beltrán Olmeda dejó de aparecer públicamente. Su desaparición no generó una ficha de búsqueda. Durante semanas, una osamenta localizada en una brecha rumbo a La Ballena permaneció sin nombre.

Este 22 de agosto, el ADN confirmó que ambos rastros pertenecían a la misma historia.

Ahora, después de recuperar su identidad, la exigencia es que la investigación no termine con la entrega de los restos a su familia y que la fosa clandestina no se convierta en el último capítulo de un caso que todavía tiene demasiadas preguntas.