Encuentran sin vida a Dariana Avilés tras más de un año desaparecida en Los Cabos

La joven de 24 años desapareció el 21 de junio de 2025 en San José del Cabo. Más de un año después fue localizada en una fosa clandestina en San Felipe.

Los Cabos, Baja California Sur.- La búsqueda de Alicia Dariana Avilés Villegas terminó como nunca debió terminar: dentro de una fosa clandestina.

Tras permanecer desaparecida desde hace más de un año, el cuerpo de la joven de 24 años fue localizado en los hallazgos realizados el pasado 14 de julio en la zona de San Felipe, San José del Cabo.

Tras las muestras genéticas, análisis de ADN y los procesos forenses de identificación, se pudo comprobar que uno de los restos pertenecían a Alicia Dariana. 

Así lo confirmaron los colectivos Búsqueda San José del Cabo y Búsqueda x La Paz, quienes durante más de un año acompañaron a su madre en una lucha marcada por la incertidumbre, la desesperación y la ausencia de respuestas institucionales.

La desactivación de su ficha de búsqueda no representa un triunfo. Es la confirmación de otro fracaso.

La fundadora del Colectivo Búsqueda San José del Cabo, Rosalba Ibarra,  difundió un mensaje que resume el sentimiento de quienes todos los días salen al desierto en busca de sus seres queridos.

Dariana no tenía que ser encontrada sin vida. Tenía toda una vida por delante. Le falló el sistema gubernamental, pero también le fallamos todos como sociedad. Ninguna mujer debería desaparecer. Perdón por no gritar más fuerte tu nombre, por no incendiar todo para que te devolvieran con vida. La única opción que tuvimos fue encontrar tu cuerpo en una fosa clandestina.”

Las palabras de la líder de madres buscadoras en Los Cabos reflejan la impotencia de quienes, ante la insuficiencia de las investigaciones oficiales, han convertido las labores de rastreo civiles en el único camino para encontrar respuestas.

La desaparición de Dariana ocurrió el 21 de junio de 2025, cuando salió de la colonia La Ballena, en San José del Cabo.

De acuerdo con el testimonio de su madre, María Guadalupe Villegas Villavicencio, la joven acudió a una reunión relacionada con la desaparición de su esposo, José Darío Saavedra Mendoza.

Según la denuncia familiar, personas que se identificaron como integrantes del entonces denominado Centro de Operaciones de Emergencia (COE) habrían acordado reunirse con ella para recibir una cantidad de dinero a cambio de liberar a su pareja, presuntamente privada de la libertad.

Después de esa cita, Dariana desapareció.

La última comunicación con su madre ocurrió a las 11:56 de la mañana de ese día. Nunca volvió a responder su teléfono.

Días después, el 10 de julio de 2025, María Guadalupe recibió una llamada proveniente del celular de su hija. Al contestar, únicamente escuchó el sonido metálico de una reja antes de que la comunicación se cortara.

Esa información fue entregada a la autoridad investigadora, pero, según denuncia la familia, nunca se informó sobre avances derivados de ese indicio.

Mientras la investigación avanzaba lentamente, la vida de María Guadalupe cambió por completo.

Además de recorrer calles, asistir a marchas, pegar fichas de búsqueda y participar en jornadas con los colectivos de personas desaparecidas, tuvo que asumir la crianza de Jesús Daniel, el hijo de Dariana.

El menor quedó bajo el cuidado de su abuela materna y, desde entonces, espera el regreso de una madre que nunca volvió.

Ahora soy mamá y papá para él. Lo llevo a la escuela, voy por él y trato de darle todo el amor posible. Siempre pregunta dónde está su mamá“, relató en su momento.

La familia sostiene que durante más de un año enfrentó trámites burocráticos, cambios constantes entre oficinas de La Paz y Los Cabos y una investigación que, afirman, nunca ofreció resultados contundentes.

Tras confirmarse la localización, el colectivo Búsqueda x La Paz informó que acompañó a la madre buscadora desde el primer día hasta el momento en que pudo recuperar a su hija.

Hoy puede decir: promesa cumplida. Tal vez no de la manera que uno quiere encontrar a los nuestros, pero ya tendrá un descanso y un lugar digno donde descansar“, expresó la organización.

El mensaje resume la paradoja que viven cientos de familias mexicanas: encontrar a sus desaparecidos ya no significa esperanza, sino la posibilidad de cerrar un duelo.

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El caso de Dariana refleja la crisis de desapariciones que enfrenta Baja California Sur. Mientras una familia finalmente puede despedirse de su hija, 1,207 personas continúan desaparecidas en la entidad, de acuerdo con los registros más recientes.

Cada una es una historia interrumpida, una silla vacía en casa y familias obligadas a convertirse en investigadoras, rastreadoras y defensoras de sus propios derechos ante la insuficiencia de respuestas oficiales.

Dariana tenía 24 años. Tenía proyectos. Tenía un hijo que aún preguntaba cuándo volvería su mamá. Hoy ese niño ya tiene una respuesta.

La más dolorosa de todas.