Hijo denuncia presuntas omisiones médicas mientras su madre lucha por su vida en un hospital del IMSS en La Paz

El hijo de una paciente hospitalizada en el IMSS de La Paz relata días de angustia ante el deterioro neurológico de su madre y cuestiona la atención medica recibida.

La Paz, Baja California Sur.- “Me encuentro pasando las noches más largas de mi vida sosteniendo la mano de mi madre en el hospital, con miedo a que si la suelto ya nunca más volveré a escucharla decir mi nombre”. 

Con esas palabras, Sergio Rodríguez hizo pública la desesperación que enfrenta mientras permanece junto a su madre, una paciente con lupus cuyo estado de salud se ha deteriorado de manera acelerada y que actualmente permanece hospitalizada, prácticamente sin poder hablar ni moverse, mientras su familia continúa esperando respuestas médicas de parte de las autoridades de la clínica 1 del IMSS en la ciudad de La Paz.

El caso, de acuerdo con el relato del hijo, comenzó a complicarse después de que un rebrote de lupus afectara uno de los riñones de la mujer, obligándola a recibir hemodiálisis y permanecer durante un periodo prolongado con un catéter en el pecho.

Según su denuncia, el catéter habría desarrollado una infección que comenzó a manifestarse con escalofríos intensos, fiebre, temblores y fuertes dolores de cabeza. El familiar sostiene que durante el tratamiento en hemodiálisis habría ocurrido una omisión que ahora considera relevante: asegura que, a dos días de concluir el tratamiento, la propia paciente preguntó a un enfermero si había recibido el medicamento y éste presuntamente respondió que lo había olvidado.

Posteriormente, la mujer habría acudido a urgencias debido a que los síntomas continuaban. El hijo asegura que previamente había expresado en el área de hemodiálisis su sospecha de una infección relacionada con el catéter y que, según el relato de su madre, no se habría realizado un hemocultivo debido a que implicaba mayor papeleo.

En urgencias, siempre de acuerdo con la denuncia familiar, se intentó obtener una muestra directamente del catéter. Durante el procedimiento, la paciente habría sufrido un dolor intenso y posteriormente perdió el conocimiento.

El hijo asegura que días después se enteró, por testimonios de personas presentes en el lugar, de que su madre habría requerido maniobras de reanimación en el área de choque y que habría tardado en recuperar la conciencia. Sin embargo, sostiene que ese episodio no fue informado oportunamente a la familia ni quedó asentado en la hoja de alta que recibió.

Meses después, la mujer volvió a ser hospitalizada y permaneció internada durante aproximadamente dos meses debido a tos persistente, fiebre y otros síntomas que, según el relato familiar, no encontraban una explicación clara.

La respuesta habría aparecido al revisar su expediente médico: en un informe relacionado con un drenaje pleural realizado más de un año antes aparecía un resultado positivo para tuberculosis.

El hijo afirma que su madre nunca fue informada en aquel momento sobre dicho resultado y que fue hasta su nueva hospitalización cuando se detectó el antecedente. Días después, asegura, personal del lugar donde se había realizado el procedimiento se comunicó con ella para notificarle el resultado.

La mujer comenzó entonces un tratamiento contra la tuberculosis, pero, de acuerdo con su hijo, su estado de debilidad era tal que no logró tolerarlo: presentaba vómitos y falta de energía. Finalmente fue dada de alta después de que disminuyera la tos y el tratamiento quedó suspendido debido a que no lo toleraba.

En agosto, los síntomas regresaron con mayor intensidad. La mujer presentó dolor de cuello, cabeza y huesos, además de fiebre.

Su nefróloga habría sospechado una posible infección neurológica y recomendado su hospitalización urgente, así como la realización de una punción lumbar para confirmar o descartar esa posibilidad.

Sin embargo, según el familiar, en una primera visita a urgencias no se había realizado el procedimiento solicitado y se optó por efectuar otros estudios. La paciente fue enviada a casa después de recibir medicamentos intravenosos.

Los dolores de cabeza continuaron siendo intensos, acompañados de fiebre de hasta 39 grados, vómitos y episodios de presión arterial elevada, que el hijo asegura llegaron hasta 190/120.

Ante el deterioro, decidió llevarla nuevamente a urgencias, donde permaneció alrededor de una semana en espera de una cama para continuar con el protocolo médico. El 2 de septiembre, finalmente llegó a piso para realizarle la punción lumbar. Para entonces, su familia ya había notado cierto grado de confusión.

Después del procedimiento, realizado con sedante, se mantuvo somnolienta y desconcertada. Al principio, su hijo pensó que podía tratarse de los efectos del medicamento, pero los días posteriores comenzaron a mostrar un deterioro que encendió las alarmas.

El 4 de septiembre presentó momentos de mayor lucidez, aunque posteriormente volvió a un estado de consciencia disminuida. El 5 de septiembre dejó de reconocer a algunas personas. Un día después estaba programada una resonancia magnética para evaluar posibles daños neurológicos, pero, de acuerdo con el familiar, el estudio fue suspendido y reprogramado para el viernes 11 de septiembre debido a la falta de un anestesiólogo.

Mientras tanto, la familia continúa esperando los resultados de la punción pulmonar. Del 7 de septiembre a la madrugada de este jueves 10, el deterioro habría sido todavía mayor. La paciente dejó de hablar, posteriormente dejó de mover sus manos y después únicamente movía algunos dedos y los ojos. 

Ante la evolución de su estado, el personal médico habría advertido a la familia sobre la posibilidad de requerir intubación si su condición lo hacía necesario. Actualmente recibe tratamiento antibiótico y, según la denuncia, también se inició tratamiento empírico contra tuberculosis ante la sospecha de una posible meningitis tuberculosa.

No obstante, el hijo asegura que continúa sin recibir información suficiente sobre el avance de los resultados de la punción lumbar y sobre el diagnóstico definitivo que permita establecer cuál es la causa del deterioro neurológico.

Sergio Rodriguez asegura que ya recurrió al Poder Judicial en busca de apoyo, pero afirma que hasta ahora la respuesta que recibió por parte del IMSS fue la entrega de historial clínico y un informe relacionado con su madre.

Ya no sé qué hacer. Me da impotencia no poder hacer nada, más que esperar y esperar sin información y ver como mi madre se me va de las manos cada día”, expresó.

La denuncia familiar abre una serie de cuestionamientos sobre la atención recibida durante los últimos meses y sobre la oportunidad con las que se realizaron determinados estudios y tratamientos.

Sin embargo, corresponde a las autoridades sanitarias y, en su caso, a las instancias correspondientes determinar si existieron omisiones, errores médicos o responsabilidades administrativas

Si mi mama no se ha rendido, yo tampoco lo voy a hacer”, escribió el hijo de la paciente al hacer pública su historia. Y es precisamente esa espera –entre diagnósticos, estudios pendientes, incertidumbre y una familia aferrada a la esperanza– la que mantiene abierta una batalla que, para ellos, todavía no termina.