La SEDENA autorizó el ingreso excepcional de cuatro aeronaves estadounidenses para evacuar a un paciente en altamar, a 400 millas de Cabo San Lucas.
Cabo San Lucas, Baja California Sur.- En una operación poco común, silenciosa y ejecutada contrarreloj, el Gobierno de México autorizó el ingreso temporal de cuatro aeronaves de la Fuerza Aérea de Estados Unidos al espacio aéreo nacional para atender una emergencia médica en altamar, a cientos de millas de las costas de Baja California Sur.
La decisión, avalada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) alrededor de las 9 de la noche del 5 de febrero, se activó bajo criterios estrictamente humanitarios, luego de confirmarse que un tripulante de una embarcación en el Pacífico presentaba una condición médica crítica que ponía en riesgo inmediato su vida.
El paciente se encontraba a aproximadamente 400 millas náuticas al oeste de Cabo San Lucas, una zona remota, sin posibilidad de rescate rápido por medios convencionales ni con apoyo exclusivo de autoridades locales.
La distancia, los tiempos de traslado y la gravedad del caso hicieron inviable cualquier intento de auxilio tradicional.
Ante ese escenario límite, se activaron mecanismos de cooperación internacional que permiten el sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves extranjeras en territorio mexicano solo en casos excepcionales, como la salvaguarda de la vida humana.
El operativo involucró cuatro aeronaves estadounidenses:
–Dos aviones C-130 Hércules cisterna, encargados del apoyo logístico y reabastecimiento en vuelo.
–Dos helicópteros HH-60W, especializados en evacuación médica de largo alcance, que realizaron la extracción directa del paciente desde la embarcación en altamar.
La participación de este número de aeronaves respondió a la complejidad del rescate, la lejanía del punto de emergencia y la necesidad de autonomía operativa total, en una región marítima sin puertos cercanos ni servicios médicos inmediatos.
La SEDENA precisó que la autorización se otorgó de manera excepcional, bajo el marco legal que regula este tipo de operaciones, y con respeto absoluto a la soberanía nacional.

Las autoridades descartaron cualquier implicación militar permanente o fuera de norma, subrayando que se trató exclusivamente de un operativo humanitario, sin otro objetivo que salvar una vida.
Asimismo, reiteraron que este tipo de permisos no son automáticos y solo se conceden cuando existe una causa plenamente justificada, evaluada bajo principios de reciprocidad, cooperación internacional y legalidad estricta.
En aguas profundas del Pacífico, frente a Baja California Sur, se ejecutó esta operación que rara vez trasciende, pero que confirma que, en situaciones límite, la cooperación internacional puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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