Tras acompañar a familias en el bloqueo del aeropuerto, la líder de Búsquedas San José del Cabo denunció intimidaciones y advirtió sobre campañas para desacreditar su labor.
Los Cabos, Baja California Sur.- La crisis de desapariciones en el destino turístico más importante de Baja California Sur sumó un nuevo capítulo de tensión, ahora dirigido contra quienes buscan a los ausentes.
Rosalba Ibarra, líder del colectivo Búsquedas San José del Cabo, denunció haber recibido amenazas tras acompañar a familias durante la protesta que bloqueó el acceso al aeropuerto internacional de Los Cabos.
El movimiento, que paralizó una de las principales vías del municipio por más de nueve horas, fue encabezado por familiares desesperados por obtener respuestas. En ese escenario, Ibarra se colocó al frente, respaldando la exigencia de justicia, y, horas después, comenzó a recibir mensajes intimidatorios.
“Estoy expuesta”, advirtió públicamente en un video compartido en su cuenta de Facebook. De acuerdo con su testimonio, las amenazas llegaron a través de redes sociales, acompañadas de señalamientos y ataques que –considera– forman parte de una campaña para desacreditar su trabajo como defensora de familias de personas desaparecidas.
El mensaje más inquietante no fue solo un insulto. Fue una advertencia directa: una persona insinuó acudir a su domicilio para realizar una supuesta manifestación en su contra. Para la activista, el riesgo es real.
“No sé si vayan a ir a mi casa a hostigarme o hacerme daño”, expresó, dejando claro que el temor no es infundado en un contexto donde la violencia ha escalado más allá de las calles.
Las declaraciones surgen en medio del caso de Juan Luis Chico Torres, reportado como desaparecido el pasado 21 de marzo, cuya localización fue confirmada tras la presión social y las movilizaciones.
Sin embargo, lejos de cerrar la herida, el episodio dejó expuesta la vulnerabilidad de quienes acompañan estas luchas. Ibarra fue contundente. Responsabilizó incluso a las autoridades municipales por el ambiente de tensión y el señalamiento público que, asegura, alimenta este tipo de ataques.
El trasfondo es más profundo. No se trata solo de una protesta o de un caso aislado, sino de una problemática que, según colectivos, crece en silencio. Desapariciones, familias buscando respuestas y colectivos de búsquedas operando bajo riesgo constante. Aun así, la advertencia no la detiene.
La activista aseguró que continuará acompañando a las familias, insistiendo en que el respaldo social es clave para enfrentar una crisis que, advierte, puede alcanzar a cualquiera, incluso con conocimiento de que la línea es cada vez más delgada entre exigir justicia y convertirse en blanco.
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