“Cholo 40” el hombre que sembró el terror en Baja California Sur

La caída de "El Cholo 40" marcó el cierre de una persecución que dejó más de un centenar de homicidios y una estela de miedo en Baja California Sur.

Ciudad Constitución, Baja California Sur.- Ciudad Constitución no durmió aquella noche. Las patrullas rompieron el silencio y decenas de vehículos militares dibujaron círculos sobre una ciudad acostumbrada, desde hace un año, a vivir con miedo. No fue un operativo más. El martes 27 de enero marcó el final de una búsqueda que durante meses se escribió con sangre en Baja California Sur.

La mañana del 28, el Procurador General de Justicia del Estado, Antonio López Rodríguez, confirmó lo inevitable: Cristian IvánN“, alías “El Cholo 40”, había sido capturado. Con él, caía uno de los principales generadores de violencia que transformaron a Comondú y Loreto en escenarios de guerra no declarada.

Durante 2025, Baja California Sur vivió uno de los periodos más violentos de su historia reciente. Comondú y Loreto concentraron más de un centenar de homicidios, muchos de ellos con señales claras de ejecución y ajustes de cuentas. En informes de inteligencia, en carpetas de investigación y en testimonios anónimos, un nombre se repetía: El Cholo 40.

No era un líder visible ni un rostro mediático. Su poder se medía de otra forma: en territorios disputados, en rutas controladas, en cuerpos abandonados. Para la Procuraduría, su perfil lo colocó como objetivo prioritario, vinculado a homicidios consumados, tentativas de homicidio y enfrentamientos armados que mantuvieron en vilo a comunidades enteras.

En Ciudad Constitución, el miedo se volvió rutina. Comercios cerraban temprano. Padres cambiaban horarios escolares. Las calles se vaciaban después del atardecer. En Puerto San Carlos y zonas rurales de Comondú, los pobladores aprendieron a distinguir entre una patrulla de rutina y un convoy armado.

Tan solo en la cabecera municipal de Comondú y la zona pesquera de Puerto San Carlos, fueron reportaron 65 casos de personas desaparecidas durante 2025 que mantuvieron los focos rojos encendidos en la región.

No eran desapariciones cualquiera, alrededor del 80% fueron desapariciones forzadas con el común denominador de la brutalidad ejercida por grupos de hombres sin rostro para consumar las privaciones de la libertad de hombres y mujeres por igual. 

La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas en Baja California Sur y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas coincidieron en las escalofriantes cifras. Los números de personas extraviadas fueron escalando conforme se registraban enfrentamientos armados entre células delictivas, y el fuego emanado del plomo caliente de las armas de grueso calibre se reavivaba como hoguera en la zona norte del estado. 

La violencia dejó cifras, pero también cicatrices invisibles: familias desplazadas, negocios quebrados, comunidades que perdieron la calma que durante décadas definió a Baja California Sur como un estado ajeno a la guerra del narco.

La captura.

El operativo que culminó con la detención de “El Cholo 40” fue resultado de meses de investigación, análisis de patrones delictivos y seguimiento puntual. No hubo espectáculo. Hubo sigilo. Fuerzas estatales cerraron accesos estratégicos en la cabecera municipal de Comondú y ejecutaron la orden judicial sin disparos, sin enfrentamiento, sin margen de error.

Para las autoridades, la captura representa un golpe directo a una estructura criminal activa. Para la población, es una mezcla de alivio y cautela: la experiencia ha enseñado que la caída de un hombre no garantiza el fin de la violencia.

El Cholo 40” no es solo un detenido. Es el símbolo de un año en el que Baja California Sur dejó de sentirse a salvo. Su nombre quedó ligado a un periodo en el que la violencia rompió el mito de inmunidad del estado frente al crimen organizado. Ahora, su futuro se decidirá en los tribunales. El de las comunidades que dejó marcadas, todavía no.

Porque cuando cae un generador de violencia, la pregunta no es solo quién ocupará su lugar, sino si la paz será capaz de regresar a los territorios que aprendieron a sobrevivir bajo el miedo.