Cinco nuevos hallazgos en tres municipios del estado confirman una crisis que no se detiene, y que excava más profundo cada semana.
La Paz, Baja California Sur.- Colectivos de búsqueda, acompañados por autoridades estatales y federales, localizaron cinco nuevas fosas clandestinas durante jornadas realizadas el 26 de abril en Baja California Sur, confirmando que la crisis de desapariciones sigue latiendo bajo la superficie.

El hallazgo se distribuye en tres municipios: La Paz, Comondú y Los Cabos, pero es la capital sudcaliforniana la que concentra la escena más estremecedora. En las inmediaciones de El Cajoncito, una zona que ya arrastra el estigma de la desaparición forzada, fueron ubicadas tres nuevas inhumaciones clandestinas, elevando a 17 el número de fosas detectadas en ese punto en lo que va de 2026.

Ahí, donde el polvo esconde historias inconclusas, integrantes del colectivo Búsqueda x La Paz, junto con la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y la Fiscalía Especializada en Desaparición, excavaron una vez más… y encontraron restos humanos.
El conteo crece, el horror también.
De acuerdo con registros recientes, en El Cajoncito ya se habían contabilizado al menos 22 cuerpos hasta la semana pasada, cifra que inevitablemente aumentará tras los nuevos hallazgos. La zona, convertida en un cementerio clandestino a cielo abierto, podría albergar cerca de 30 víctimas en los próximos días, conforme avancen los trabajos periciales.

En Comondú, la búsqueda también dio resultados positivos. El colectivo Búsqueda X La Paz confirmó la localización de una fosa donde se encontraron restos óseos tanto en superficie como en el interior del sitio. La incertidumbre es total: serán los peritajes los que determinen si corresponden a una o más personas.

Mientras tanto, en Los Cabos, específicamente en la zona de la presa San Lázaro, el colectivo Búsquedas San José del Cabo informó sobre el hallazgo de otra inhumación clandestina con una osamenta, aumentando la presencia de entierros ilegales con restos humanos en este punto previamente removido tras varias llamadas anónimas que alertaron sobre el descubrimiento de estas inhumaciones ocultas.

Las jornadas contaron con la participación de la Subprocuraduría de Alto Impacto, Servicios Periciales, la Fiscalía de Desaparecidos, así como el resguardo perimetral de elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Marina. Pero en el centro de todo, como siempre, están ellas: las madres buscadoras.
Son ellas quienes, pala en mano, han convertido la desesperación en acción. Desde el pasado 12 de marzo, cuando se reportó la primera fosa en El Cajoncito, no han dejado de escarbar. Y cada jornada confirma lo que temían: la magnitud de la tragedia es mayor de lo que se admite oficialmente.

El 5 de abril ya habían localizado cinco fosas en la misma zona; días después, las autoridades confirmaron restos de al menos 10 personas (9 hombres y una mujer). Hoy, el patrón se repite.
Los hallazgos del 26 de abril no son hechos aislados: son parte de una cadena que crece, que conecta municipios y que exhibe un problema estructural. Baja California Sur, tradicionalmente percibido como un destino turístico seguro, enfrenta una realidad paralela: la de las desapariciones y las fosas clandestinas.
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