El autoengaño

El pueblo bueno y sabio dejó solo al gobernador Víctor Castro, por eso tuvo que contratar acarreados y alrededor de 100 camiones para proyectar una falsa popularidad, durante el informe de Claudia Sheinbaum.

La Paz, Baja California Sur.– Nunca en la historia del estado, un gobernante había sido tan repudiado en Baja California Sur.

Ni si quiera en la época dorada del priísmo con Guillermo Mercado Romero (1993-1999) ni en la del petismo pernicioso de Narciso Agúndez Montaño (2005-2011).

Con una aprobación de apenas 1 ciudadano de cada 10, en el ejercicio de gobierno, según las últimos estudios de opinión, Víctor Manuel Castro Cosío, paso a ser el peor gobernador del estado bajo las siglas de MORENA.

Lo anterior explica por sí solo el acarreo masivo que tuvo que contratar y pagar con recursos públicos para autoengañarse y proyectar una falsa popularidad, durante el primer informe de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Con el estallido de una grave crisis social tras el colapso de calles y avenidas por el pésimo estado del pavimento y el escurrimiento de aguas negras por La Paz, Los Cabos y Comondú, el pueblo bueno y sabio, tomo la decisión de aplicar la Ley de Hielo al gobernador Víctor Manuel Castro Cosío, después de preferir perder su tiempo en el informe presidencial, en vez de resolver la contingencia en los principales municipios del estado.

 

El hartazgo social, comenzó a sentirse, desde el festival de aniversario de los primeros 4 años de Víctor Manuel Castro Cosío.

Durante el evento, el gobernador convocó al pueblo a su fiesta popular, obligando a asistir a secretarios, directores y jefes de departamento.

Sin embargo, en esa ocasión, no pudo ni llegar la explanada de Palacio de Gobierno, creyendo que por ser gobernador, los ciudadanos irían corriendo a sus brazos.

Las sillas vacías dejaron en evidencia que el pueblo bueno y sabio, había decidido abandonar al gobernador.

Y es que no es para menos. Los escándalos de corrupción, enriquecimiento ilícito de sus funcionarios y el abuso de poder, terminaron por sepultar la promesa de un cambio verdadero.

Los rostros largos y desencajados del gobernador y su séquito de colaboradores, en esa ocasión, dieron vuelta en todas las redes sociales, exhibiendo a un gobernante, hablando solo en una escenario con las sillas vacías.

Quizá por esa amarga experiencia, Víctor Castro, tuvo que recurrir a la contratación de alrededor de 100 camiones y ofrecer un pago de 250, 500 y hasta mil pesos a cada persona que hiciera acto de presencia la mañana de este sábado en el Estadio Arturo C. Nahl de La Paz.

Además, obligó –con pase de lista– a funcionarios y burócratas asistir al evento, usando también a los sindicatos para movilizar gente.

Con todo, y eso, el gobernante de MORENA a duras penas, pudo meter 4 mil personas en el Estadio Arturo C. Nahl, con el siguiente aforo:

1.- 4 mil personas en la parte de las butacas.

2.- Mil personas en la parte de abajo.

El número de asistentes representa apenas el 0.7% de personas inscritas en el Padrón Electoral, es decir, cuatro mil de 627 mil personas.

Peor aún.

El número de trabajadores del gobierno de Baja California Sur, hasta marzo de 2025, era de 5 mil 591 empleados entre personal de confianza y sindicalizados.

Además, la Secretaría de Educación Pública (SEP), tiene alrededor de 13 mil trabajadores, independientemente de los empleados del Sector Salud.

El hartazgo social por fuera y dentro del propio gobierno, es más que evidente.

La contratación de acarreados y camiones que llegaban cínicamente a descargar personas en la calle 5 de Mayo, Licenciado Primo Verdad, Félix Ortega y Miguel Hidalgo, daban cuenta de que el gobernante había montado un show para autoengañarse, y de paso, engañar a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

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