Un disparo dentro de la comandancia, una agente muerta y un mando detenido. El caso que abrió una grieta entre la versión del gobierno municipal y la investigación por feminicidio.
San José del Cabo, Baja California Sur.- El feminicidio de la policía municipal Citlali “N”, de 24 años, ocurrido dentro de las instalaciones de Seguridad Pública de Los Cabos, ha comenzado a rodearse de señalamientos de encubrimiento, presiones internas y versiones encontradas que ponen bajo la lupa tanto a autoridades municipales como a la propia corporación.
La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó el aseguramiento de Edilberto Miramontes Gámez, quien se desempeñaba como director operativo de Seguridad Pública, señalado como probable responsable de la muerte de la joven agente.
Sin embargo, tras el crimen ocurrido la tarde del miércoles 11 de marzo en San José del Cabo, comenzó a circular una narrativa oficial distinta. Desde el gobierno municipal, el secretario general del Ayuntamiento de Los Cabos, Alberto Rentería Santana, se tomó el tiempo de grabar un video donde explicó que el disparo que terminó con la vida de la policía habría sido producto de un “lamentable accidente” derivado de un supuesto mal manejo de un arma de fuego.

Diversos señalamientos internos apuntan a que otras autoridades de la administración municipal habrían sido obligados a replicar esa versión, limitándose a difundir comunicados oficiales sin cuestionar lo ocurrido dentro de la corporación.
Mientras públicamente se habla de compromiso con el esclarecimiento de los hechos, dentro de los pasillos de la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal (DGSPPPTM) comienza a escucharse otra versión del caso.
De acuerdo con testimonios que circulan entre elementos de la corporación, el principal testigo considerado en la investigación sería el policía Roberto Tamayo Flores, identificado como mano derecha del comandante Edilberto Miramontes Gámez.
Fuentes dentro de la corporación aseguran que ambos habrían trabajado juntos durante varios años dentro de unidades operativas, primero en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) y posteriormente en la Fuerza de Reacción Inmediata (FRI), y que incluso se les vincula con presuntos abusos de autoridad y otros hechos irregulares dentro de la institución.
En medio de estas versiones, algunos elementos señalan que existe presión y amedrentamiento interno para evitar que se difunda lo ocurrido realmente, lo que ha incrementado las sospechas de un posible encubrimiento.

Una de las versiones que circula entre los propios policías sostiene que la muerte de Citlali “N” habría ocurrido tras una discusión con el propio Edilberto Miramontes Gámez, lo que habría terminado con el disparo que le quitó la vida.
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La agente fue trasladada gravemente herida al Hospital del ISSSTE en San José del Cabo, a donde llegó a bordo de una patrulla; sin embargo, minutos después fue declarada sin vida.
Mientras la PGJE mantiene abierta la carpeta de investigación bajo protocolo de feminicidio, el caso ha comenzado a generar fuertes cuestionamientos en la opinión pública.
Alrededor de este grave caso las interrogantes crecen en el entorno de seguridad pública de Los Cabos. Varios elementos se cuestionan si realmente se trata de un feminicidio que intentan disfrazar como accidente dentro de la propia corporación policial, o será un nuevo caso que termine marcado por la impunidad institucional.
Por ahora, el comandante señalado permanece bajo investigación, mientras el feminicidio de una agente dentro de su propio centro de trabajo se convierte en uno de los casos más delicados y polémicos para las autoridades de Baja California Sur.
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