Huellas en la tierra guiaron a los policías hasta el escondite del feminicida de la joven Dayra Michell en el desierto de Los Planes.
La Paz, Baja California Sur.- No fue un operativo cualquiera. Fue una persecución silenciosa, tensa… una cacería a ras de tierra. Entre polvo, huellas y matorrales, la mañana de este miércoles terminó con la captura de Manuel Antonio Saiza, alias “El Loco Manuel” o “El Loqueras”, señalado como el feminicida de Dayra Michelle, de 18 años, un crimen que sacudió a todo el estado.

Todo comenzó a las 9 de la mañana. Una llamada anónima rompió la rutina en la comandancia de San Juan de los Planes: huellas extrañas en una zona de ranchería conocida como “El Aparejo”. No eran de los trabajadores, no eran conocidas. Algo no cuadraba.
Los agentes Aldo Ernesto Hermosillo y Carlos Octavio Higuera no dudaron. Subieron a la unidad MX-09 y se lanzaron al punto. Al llegar, el terreno hablaba: las pisadas coincidían con los indicios del caso Dayra. Un rastro de más de un kilómetro en medio de la nada.
Sin perder tiempo, los policías dejaron la patrulla atrás. La persecución fue a pie, siguiendo cada marca en la tierra durante varios metros de camino desértico y desolador. El calor, el silencio y la tensión marcaban cada paso.
Hasta que lo vieron.
Alrededor de un improvisado refugio levantado con piezas de cartón, piedras y trozos de madera, estaba un hombre recostado entre la maleza, intentando fundirse con el entorno. Delgado, barba entrecana, camisa azul a cuadros. Era él.

Los comandos verbales rompieron el silencio. No hubo escape. No hubo resistencia. Ahí, entre arbustos y tierra seca, cayó “El Loquera”.
Eran las 11:30 de la mañana cuando quedó formalmente registrado su aseguramiento, bajo el folio de Registro Nacional de Detenciones BS/IA 003/15042026/0025. La orden de aprehensión por el feminicidio ya estaba confirmada.
Tras su captura, el sujeto fue sometido a pruebas de rutina: alcoholimetría en 0.00, revisión médica sin lesiones. Todo bajo protocolo. El cerco se había cerrado.
El feminicidio de Dayra Michelle Geraldo Espinoza, ocurrido el pasado 9 de abril en la casa de su propio agresor, detonó indignación, miedo y exigencia de justicia en Baja California Sur. La sociedad no soltó el caso… y las autoridades tampoco.
Hoy, el principal sospechoso está detenido. Pero la historia no termina aquí. Porque detrás de cada captura hay una herida abierta. Y detrás de esa herida, una exigencia que sigue retumbando en todo el estado: justicia para Dayra.
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