En el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, colectivos de búsqueda y familiares de desaparecidos tomaron la explanada del Palacio de Gobierno para exigir justicia y resultados.
La Paz, Baja California Sur.- Los rostros de cientos de personas desaparecidas tomaron la tarde del 30 de agosto la explanada del Palacio de Gobierno de Baja California Sur.
Decenas de fotografías fueron colocadas frente al edificio sede del Poder Ejecutivo estatal para recordar que detrás de cada ficha existe una familia que continúa esperando respuestas.
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, los familiares de personas desaparecidas y el colectivo Búsqueda x La Paz realizaron una jornada de memoria, visibilización y acompañamiento comunitario para exigir que las investigaciones no sean abandonadas y que las autoridades den resultados concretos.

De manera individual y grupal, alrededor de 100 personas fueron llegando al punto de concentración. Colocaron las fotografías de sus seres queridos, acomodaron sillas y lonas y permanecieron juntos en un acto que, aunque simbólico, volvió a poner frente a las autoridades una realidad que persiste en Baja California Sur: hay familias que llevan años buscando a quienes les fueron arrebatados.
De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL), con corte al 30 de agosto de 2026, Baja California Sur acumula mil 158 fichas de personas desaparecidas y no localizadas, correspondientes al periodo comprendido desde 1950.

El número, más que una estadística, representa nombres, rostros e historias que permanecen pendientes de una respuesta.
Durante la jornada, los asistentes dejaron claro que el acompañamiento construido entre quienes integran los colectivos de búsqueda ha representado un antes y un después en la organización ciudadana.
La solidaridad entre madres, padres, hermanos, hijos y demás seres queridos se ha convertido en una de sus principales herramientas para enfrentar una búsqueda que, en muchos casos, se prolonga durante años.
Pero también reconocieron que el costo de esta lucha es alto.
Buscar a un desaparecido significa enfrentarse al desgaste emocional, físico y económico, además de exigir respuestas a instituciones que, aseguran, no siempre han cumplido con su responsabilidad.
La decisión no significó bajar la voz.
Por el contrario, la vocería del colectivo reiteró que la exigencia hacia los tres niveles de gobierno permanece firme ante la persistencia de casos de desaparición y privación ilegal de la libertad tanto en Baja California Sur como en el resto del país.

Las y los miembros de Búsqueda X La Paz reclamaron a las autoridades mantener vigentes las investigaciones, evitar que los expedientes queden archivados y garantizar que quienes resulten responsables sean llevados ante la justicia.
Desde hace casi seis años, todas las familias de personas desaparecidas se reúnen anualmente en La Paz durante esta fecha para mantener viva una exigencia que, con el paso del tiempo, no ha perdido fuerza: encontrarlos.
La líder de Búsqueda X La Paz, Iris Manríquez, declaró que durante las recientes convocatorias a marchas y manifestaciones se siguen sumando más y más víctimas indirectas del fenómeno de la desaparición forzada.

“Para quienes buscamos, el calendario no borra una conversación. Cada cumpleaños sin ellos, cada navidad, cada aniversario y cada día que pasa representa una cuenta pendiente”, afirmó la representante y enlace estatal del colectivo.
Por ello, insistió en que ninguna persona desaparecida debe convertirse en un expediente olvidado y reclamó avances concretos a la Fiscalía General del Estado de Baja California Sur.
La jornada concluyó con una consigna que se ha convertido en bandera de las familias buscadoras y que resume el reclamo que mantienen desde hace años: “Porque vivos se lo llevaron, vivos los queremos”.
Mientras las fotografías permanecían frente al Palacio de Gobierno, el mensaje volvió a quedar expuesto: las familias no se han rendido y seguirán buscando hasta encontrar a todos y todas, aunque el Estado continúe fallándoles.
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