Policía auxiliar denuncia despido injustificado, abuso de poder y violencia laboral en La Paz

Con casi cinco años de servicio activo, una elemento policial asegura haber sido separada de sus funciones sin procesos internos ni derecho de defensa. Hoy exige ser escuchada.

La Paz, Baja California Sur.- “No hablo como elemento, alzo la voz como mamá”. Con esa frase, una mujer policía de 32 años, madre soltera y con casi cinco años de servicio activo dentro de la corporación municipal, decidió romper el silencio y hacer pública una denuncia que exhibe presuntas irregularidades internas, violencia laboral y posibles abusos de autoridad al interior de la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de La Paz.

Se trata de Estrella Missuky González Sánchez, elemento adscrita a la Policía Auxiliar, quien asegura haber sido víctima de un despido injustificado, presuntamente impulsado desde el interior de la corporación mediante documentos con información falsa, omisión de procedimientos internos y presiones para obligarla a abandonar su empleo.

La agente afirma que el pasado 21 de abril, mientras se encontraba desempeñando sus funciones de servicio, fue citada a las oficinas de Recursos Humanos del Ayuntamiento de La Paz, donde –según su versiónse le notificó una baja laboral sin haber sido sometida previamente a procesos internos de investigación, audiencia administrativa o procedimientos disciplinarios correspondientes.

De acuerdo con su testimonio, la decisión habría surgido a petición de la policía tercero y encargada de la institución de seguridad en La Paz, Alejandra López Rodríguez, a quien señala de haber elaborado actas administrativas presuntamente sustentadas con información falsa y de intervenir directamente para concretar su salida de la corporación.

La denunciante sostiene que intentaron hacerla firmar documentos relacionados con su renuncia o baja definitiva y asegura que incluso se le impidió continuar con sus labores operativas, abordar unidades oficiales y reincorporarse a su sector asignado. “Ya estaba elaborada mi baja y no me permitieron defenderme”, afirmó.

La policía auxiliar asegura que nunca fue requerida por Asuntos Internos ni compareció ante órganos de Honor y Justicia. También sostiene que anteriormente había solicitado un cambio de adscripción derivado de conflictos internos, petición que –asegura– no fue atendida. 

Según expuso, incluso recurrió a mecanismos legales para buscar su reincorporación. “Tuve que intervenir mediante un amparo para poder continuar desempeñando mis funciones”, señaló.

La agente afirma contar con 4 años y 9 meses de trayectoria activa, periodo en el que participó en diversas áreas operativas y programas institucionales. Entre ellos menciona labores en sectores comerciales, operativos especiales, cursos de educación vial, apoyos durante la pandemia, movilidad y seguridad vial, integración al Grupo Operativo Táctico Antimotín Municipal, participación deportiva institucional, eventos cívicos y actividades comunitarias.

También asegura que recientemente había iniciado gestiones para continuar sus estudios universitarios en Derecho y Ciencias Políticas, además de recibir capacitación en atención prehospitalaria y emergencias.

Uno de los puntos más delicados de su denuncia gira en torno a una situación médica personal. La mujer asegura encontrarse bajo valoración médica por un padecimiento de salud derivado de complicaciones posteriores a la colocación de un método anticonceptivo, situación que habría provocado episodios de dolor intenso, hemorragias y afectaciones físicas que incluso le impedían desempeñar normalmente sus funciones.

A pesar de presentar incapacidades, permisos y documentación médica –según sostienealgunas ausencias terminaron reflejadas como faltas administrativas. La denunciante considera que existió un trato carente de empatía y señala haber enfrentado un ambiente laboral hostil.

En su posicionamiento público, la policía auxiliar asegura que otros elementoshombres y mujerestambién habrían enfrentado situaciones similares. Incluso menciona que algunos compañeros supuestamente evitaron respaldarla por temor a represalias internas. Asimismo, refiere antecedentes de denuncias públicas previas relacionadas con presunto acoso laboral dentro de la corporación.

Muchas veces nos quedamos callados por miedo a represalias”, expresó.

En medio de la controversia, la mujer también dirigió un mensaje hacia la estructura institucional. Afirmó sentirse abandonada por mandos superiores y aseguró que únicamente recibió respaldo directo de un mando operativo.

Los superiores sabían que era una injusticia y no hicieron nada”, manifestó. Pese al escenario que enfrenta, la agente sostiene que continuará adelante. “Siempre será necesario empezar de cero las veces que sean necesarias”, escribió.

Y cerró con una frase que resume el mensaje que hoy busca colocar en la conversación pública:“Porque para ser una buena persona no se necesita un uniforme, pero sí un buen corazón”. Hasta el momento, las autoridades señaladas no han emitido una postura pública sobre las acusaciones vertidas en su contra.