Fuerzas federales catearon un inmueble donde presuntamente se resguardaba un grupo criminal fuertemente armado en el fraccionamiento Costa Dorada de San José del Cabo.
Los Cabos, Baja California Sur.- La madrugada que rompió la calma la madrugada del 30 de mayo en San José del Cabo, sigue dejando rastros de pólvora, sangre e incertidumbre.
Mientras los peritos y agentes de investigación criminal continúan procesando la escena del enfrentamiento armado registrado sobre la carretera Transpeninsular, fuerzas federales ampliaron los operativos y aseguraron un inmueble en el fraccionamiento Costa Dorada que, de manera extraoficial, sería utilizado como una presunta casa de seguridad de la delincuencia organizada.

El cateo ocurrió horas después de la intensa movilización militar que mantuvo en alerta a los habitantes de la zona turística. Los vecinos habían advertido desde días atrás, a través de grupos de WhatsApp, sobre movimientos sospechosos y la presencia de hombres armados en el domicilio.
Esas alertas ciudadanas terminaron convirtiéndose en una pieza clave dentro de las investigaciones que ahora encabezan las autoridades federales y estatales.
La versión oficial de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), establece que el enfrentamiento ocurrió alrededor de las 00:05 horas del domingo, a la altura de la entrada a Costa Dorada. En el lugar, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional fueron atacados por sujetos armados que se desplazaban en una camioneta Dodge Ram gris con múltiples impactos de bala.

El saldo preliminar es de dos militares lesionados y cinco civiles heridos, entre ellos un adolescente de 14 años que quedó atrapado en la línea de fuego mientras transitaba por la zona. Además, un ciudadano estadounidense de 31 años falleció horas después en un hospital a consecuencia de las heridas provocadas por proyectil de arma de fuego.
Durante el procesamiento de la escena fueron asegurados cuatro vehículos, cinco fusiles de alto calibre, cargadores abastecidos, un aditamento lanzagranadas acoplado a un arma larga, equipo táctico, casquillos percutidos y diversas muestras hemáticas.
La magnitud del arsenal encontrado refuerza la hipótesis de que la célula criminal involucrada mantenía una importante capacidad operativa en el municipio.

En medio de la confusión comenzaron a circular versiones no confirmadas sobre la identidad del estadounidense fallecido. Entre los rumores destaca que podría tratarse de un supuesto integrante de la DEA.
Sin embargo, hasta el momento ninguna autoridad mexicana o estadounidense ha respaldado esa información y oficialmente la víctima únicamente ha sido identificada como un hombre originario de California.
En relación a estos hechos, la mañana de este domingo los vecinos del fraccionamiento Villa Bonita reportaron el hallazgo de un automóvil Nissan Sentra blanco abandonado afuera de una vivienda en el conjunto residencial.
El vehículo fue encontrado con el motor encendido y múltiples impactos de bala en su carrocería, además de manchas de sangre en las puertas delanteras y traseras, tablero y asientos.
El coche fue asegurado por las autoridades ministeriales tras estar presuntamente involucrado con el enfrentamiento armado la noche anterior. Supuestamente era tripulado por un grupo de sicarios que logró escapar de la balacera y los que aun no han sido localizados.
Mientras las investigaciones avanzan, la violencia volvió a colocar a Los Cabos en el centro de los reflectores nacionales.
Paradójicamente, mientras las fuerzas armadas desplegaban operativos en las calles sudcalifornianas, el gobernador del estado, Víctor Castro Cosío, participaba en actividades públicas junto a la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México.
La PGJE informó que mantiene abierta una carpeta de investigación por homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa, además de que continúan las labores para identificar y localizar a los responsables del ataque.
Por ahora, detrás de las postales de lujo, los hoteles de cinco estrellas y las playas que atraen a millones de turistas cada año dejó una imagen difícil de ignorar: vehículos perforados por las balas, militares heridos, civiles alcanzados por el fuego cruzado y un operativo que evidencia que la disputa criminal sigue buscando espacios en el destino turístico más importante de Baja California Sur.
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