Un grupo de transportistas federales tomó las calles del destino turístico para exigir el cese de operativos de la Dirección del Transporte y la devolución de unidades de servicio retenidas.
Los Cabos, Baja California Sur.- Más de 200 transportistas turísticos federales tomaron las calles de Cabo San Lucas en una protesta explosiva que impactó la movilidad de turistas y locales la tarde-noche del 4 de mayo.
El detonante fue un operativo ejecutado por la Dirección del Transporte estatal durante la mañana del mismo lunes. Un grupo de inspectores aseguraron al menos tres unidades de trabajo, una acción que los operadores calificaron como arbitraria y carente de sustento legal, por lo que la respuesta no se hizo esperar.
Horas después, decenas de camionetas fueron apostadas en puntos estratégicos de la ciudad, bloqueando las principales vialidades del destino turístico. El mensaje que enviaron los protestantes fue que “sin diálogo, no habrá circulación”.
“Nos están quitando el sustento de nuestras familias”, denunciaron los manifestantes, quienes decidieron paralizar operaciones como medida de presión. El paro no solo afecta a los trabajadores del volante, sino que ya comienza a generar incertidumbre entre los distintos prestadores de servicios turísticos en Baja California Sur.
Este nuevo conflicto revivió una lucha histórica, el de la disputa entre transportistas federales y autoridades estatales por la interpretación de la Ley de Transporte. Un terreno gris que, una vez más, estalló en las calles.
Pero la exigencia fue más allá de la devolución de unidades. El gremio ha endurecido su postura y ahora pone nombre y apellido al choque de poderes: exigen la salida del director de transporte en el estado, Martín Salinas, a quien señalan como un obstáculo para cualquier intento de diálogo. Su permanencia, advirtieron, es incompatible con una solución pacífica.

En publicaciones difundidas en plataformas digitales, integrantes del gremio manifestaron su inconformidad por lo que califican como “abusos de autoridad estatal” y señalaron que no se ha logrado un acuerdo con el Gobierno del Estado, lo que podría derivar en más acciones de protesta en los próximos días.
El anuncio ocurre en medio de un clima de tensión reciente entre transportistas turísticos, taxis y autoridades. Apenas días atrás, el Gobierno estatal informó que reforzó los operativos de supervisión al transporte turístico tras varias confrontaciones registradas durante la temporada de Spring Break 2026 por las concesiones de transporte a los turistas, donde se presentaron bloqueos a unidades en Cabo San Lucas que afectaron la movilidad de los visitantes.
De acuerdo con autoridades del transporte en Baja California Sur, las acciones buscan ordenar el servicio y evitar la operación de unidades sin registro, así como mejorar el control de contratos de transporte turístico, los cuales deben registrarse con al menos 70 horas de anticipación.
Tras el bloqueo de los transportistas, una comitiva gubernamental podría intervenir en las próximas horas para desactivar la crisis. Sin embargo, los transportistas ya lanzaron una advertencia contundente: si no hay respuestas inmediatas, el paro podría escalar y extenderse a todo el municipio de Los Cabos.
Lo que inició como un operativo rutinario terminó desatando una tormenta social que hoy tiene contra las cuerdas a las autoridades estatales, dejando abierta la interrogante sobre cuánto tiempo podrá sostenerse el paraíso turístico antes de que el conflicto golpee de lleno al corazón económico de la región.
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