La Paz/Baja California Sur/Opinión. En estos últimos días he tenido tiempo de centrarme en los diversos mensajes que las y los candidatos a gubernatura emiten continuamente desde sus respectivos espacios oficiales.

Se cumplirá una semana desde que inició el periodo de campaña, con mis
pensamientos bien centrados en ello, debido a que mis responsabilidades
informativas se redujeron al mínimo gracias al periodo de vacaciones.

A pesar del intento de enajenarme de la información, esta se cuela por algunas
rendijas a mi ocio a tal grado que puedo escribir esto, y puedo identificar que la
campaña en general hasta el momento la percibo floja, sin ganas, y sin
emociones.

Puedo identificar dos niveles de comunicación, uno, los que se expresan a
través de las plataformas digitales, pueden ser oficiales y con toda la intención
de generar una narrativa positiva sobre un perfil, son expresados en
entrevistas, opiniones , o a simple iniciativa de él o la candidata, se incluyen
también las expresiones en general no solo del aspirante sino también de sus
seguidores y detractores que pueden construir un discurso de contraste, -estos
intercambios me parecen son los más ricos hasta el momento y menos
utilizados.

En este nivel de comunicación en plataformas digitales se incluyen los memes
que comunican la mayoría de las veces críticas o burlas, al combinar un
discurso de imagen y texto gráfico, son efectivos cuando se hacen con ingenio,
en este momento -arranque aun- los memes han sido poco utilizados

En segundo nivel, están los comunicados oficiales que se generan desde el
cuarto de guerra. Son enviados y distribuidos a una lista de contactos de
medios a través de un correo electrónico que igual se publica en redes
sociales, en ellos, los equipos de campaña dan cuenta e informan de las
actividades diarias, se acompañan de imagen, audios e inclusive de videos, -si
es que la estructura de él o la candidata lo autoriza.

En esta primera semana los mensajes de campaña de las y los aspirantes se
han limitado a reuniones con sectores representativos: docentes, pescadores,
transportistas, emprendedores; recorridos por colonias, -entre más marginada
más fotografías toma el equipo de campaña-, de estos se desprenden muchas
publicaciones en Facebook e Instagram.

Durante las reuniones se limitan a “escuchar” –toman pose seria, asienten,
empatizan, y dirigen miradas esperanzadoras acompañadas de frases hechas
sobre las necesidades del sector en turno. En algunos comunicados, la y el
candidato plantea una propuesta de solución a alguna problemática en
específico, soluciones simples y muy generales aún.

Destaco los arranques Francisco “Pancho” Pelayo de la Alianza Unidos Contigo
y de Víctor Castro Cosío de Juntos Haremos Historia; el primero un evento tipo
auto cinema muy a lo Joe Biden y el segundo en un recorrido por todo el
estado desde Mulegé hasta Los Cabos.

Para una inmensa mayoría, el evento tipo auto cinema, es una manera
adecuada y sana de reunir a un número importante de personas y evitar las
aglomeraciones, así lo entendió Biden y sacó provecho una y otra vez de ello
para reforzar la idea del mal manejo de la pandemia por parte de Trump.

Por su parte Víctor Castro destacó la idea del “norte olvidado y desvalidos”, y
por ello decidió arrancar en Santa Rosalía, “allí primero”, su recorrido lo llevó
hacia las cabeceras municipales.

En ambos casos la tecnología les dio malas pasadas, videos entrecortados y
de muy mala calidad en las transmisiones oficiales, salvo eso, el efecto fue
bueno y cumplió con las expectativas del arranque de campaña de los dos
punteros

Dejando los arranques oficiales de lado, las otras comunicaciones oficiales se
limitan a dar parte de la reunión, a plantear un mínimo de empatía entre el
aspirante y la sociedad, y ya, no más, sin propuesta ni planteamiento, sólo la
reunión consignada y nada más -quizá porque no traía propuesta y solo iba por
la foto, quizá.

En este momento ningún aspirante a la gubernatura ha lanzado dardos directos
a otro, sí ha habido señalamientos generales o simples críticas a la
administración gubernamental anterior, sin mayor impacto a la agenda
mediática.

El ambiente de la campaña se mantiene muy civilizado -demasiado- en otros
estados ya se han publicado video escándalos, aún nadie ha dado el paso,
¿Quién será el primer aspirante que lance los señalamientos directos? ¿quién
lanzará la primera puya? ¿él que defiende la continuidad o el que aboga por
una transformación?

Los actuales señalamientos rayan en lo banal, en lo sumiso, evitan el conflicto
directo, “que feo el panismo” o “que fea la 4t”, así no se incentiva la emoción
por uno u otro.

Todavía se lee desde las plataformas digitales y las comunicaciones oficiales
una narrativa bastante tranquila, sin una agenda temática local bien marcada,
todavía no hay insultos ni mensajes de contraste, todavía la campaña no se
torna de ataques frontales y directos, lo cual me parece le da sabor, no abogo
por que se intercambian insultos, jamás, pero sí que se señalen deficiencias, se
critiquen estructuras, se contrasten plataformas y si es que hay se den a
conocer escándalos de uno u otro aspirante.

La campaña lleva un ritmo aburrido, sin emociones, sin expectativa, con
discursos repetitivos, ninguno prende, ninguno impone agenda, la primera
semana se diluyó con una saturación de nombres, perfiles y propuestas que al
cierre de este primer paso se han diluido todos y cada uno de los discursos,
¿eso quieren los candidatos? ¿no dan para más?

Por cierto, a pesar de la variedad de candidatos y candidatas que aspiran a la
gubernatura en su momento, usualmente los punteros, se van a enfrascar en
un intercambio de señalamientos dejando fuera de la agenda a los demás, a
estos necesitan mucha creatividad -que no se ve- para imponerse frente a las
estructuras de los mejor posicionados.

La campaña en pandemia limita eso de “gastar suela”, recorrer calles y
colonias, ya no vale lo mismo, mucho menos las reuniones masivas, lo atípico
de la campaña se nota, los candidatos y candidatas no están acostumbrados a
las necesidades de esta realidad, lamentablemente, antes del Covid19, las
campañas se medían en eventos masivos, hoy se miden en qué tan eficaces
son las medidas sanitarias para sus reuniones presenciales y que tan creativa
es su comunicación digital.

Las campañas son atípicas, pero los partidos no, los mensajes que las y los
candidatos han expresado en esta primera semana se han insertado en un
modelo viejo, hueco y vacío, ponerse el cubrebocas y tomarse una foto no es
suficiente, hace falta una narrativa que emocione, que incite, que contraste,
una narrativa bien estructurada que hasta el momento nadie tiene, no se
arriesgan, no le imprimen rivalidad y vivacidad, parece que van con la viada del
mismo proceso.

Salvo el arranque del fin de semana, la campaña a una semana se perdió entre
una montaña de comunicados y publicaciones sin estructura sin sentido, sin
peso, las y los candidatos a todos los niveles parecen aislados, ajenos a la
plataforma que defienden, el de la diputación va para allá, el de la alcaldía por
acullá, y el de la gubernatura más allá, aislados.

Me pregunto, ¿arrancó la campaña? que alguien les diga que ya arrancó, que
están construyendo mensajes de campaña como si no tuviéramos encima una
pandemia, la campaña tiene sus tiempos, me parece que los equipos están
midiendo los tiempos para llegar a finales de mayo fortalecidos y no con una
estructura desvencijada, cansada y lista a declinar.

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