Trabajadores del Tecnológico de La Paz realizaron una manifestación en medio de un conflicto que ha escalado en los últimos días.
La Paz, Baja California Sur.- La tensión interna en el Instituto Tecnológico de La Paz (TEC LA PAZ) escaló el 16 de febrero con una manifestación pacífica encabezada por la base trabajadora, que exige la destitución inmediata del director y de tres funcionarios de primer nivel, en medio de señalamientos que van desde acoso laboral en contra de hasta 90 empleados hasta un presunto encubrimiento de conflictos de interés.
La protesta ocurre días después de que estudiantes de la carrera de Bioquímica se movilizaran en las afueras del plantel, evidenciando que el conflicto ya no se limita a un solo sector de la comunidad tecnológica. Los trabajadores demandan la salida de cuatro funcionarios:
1-Mario Cortés Arriaga, director del plantel.
2-Carlos Alberto Salgado Guluarte, subdirector de Planeación y Vinculación.
3-Carmen Julia Angulo Chinchilla, subdirectora Académica.
4-Pablo Pérez Álvarez, subdirector de Servicios Administrativos.
De acuerdo con los inconformes, la exigencia responde a una serie de decisiones y prácticas que, aseguran, han deteriorado el clima laboral y vulnerado derechos de la comunidad académica y administrativa.
Señalamientos graves.
Entre las principales acusaciones planteadas por la base trabajadora destacan:
Presunto acoso y hostigamiento laboral, encubrimiento de conflictos de interés, nepotismo y abuso de autoridad, desconocimiento de la representación sindical DV7 del ITLP, mediante amenazas, incumplimiento de acuerdos y ruptura unilateral del diálogo, opacidad en los procesos de asignación de plazas docentes y no docentes, y decisiones fuera de los lineamientos normativos del Tecnológico Nacional de México (TECNM).
Los manifestantes sostienen que se han violentado derechos laborales y académicos, además de romper canales institucionales de diálogo, lo que hizo detonar el conflicto que ya está impactando a cientos de estudiantes. El hecho de que los alumnos también hayan salido a protestar refleja que la inconformidad trasciende el ámbito administrativo.
Aunque sus demandas específicas no fueron detalladas en esta jornada, su movilización previa fue el primer indicio público de una crisis interna que ahora se profundiza. La falta de posicionamiento oficial inmediato por parte de la dirección ha alimentado la percepción de opacidad y ha dejado en el aire la posibilidad de una intervención por parte de autoridades centrales del sistema tecnológico.
El conflicto no solo es sindical, va más allá de lo laboral. En juego está la gobernabilidad de una de las principales instituciones de educación superior en Baja California Sur. Las acusaciones, de confirmarse, podrían implicar responsabilidades administrativas e incluso legales.
Por ahora, la base trabajadora advierte que mantendrá la exigencia hasta obtener una respuesta formal. La comunidad tecnológica, mientras tanto, permanece en incertidumbre.
La crisis en el Tecnológico de La Paz ya dejó de ser un asunto interno, hoy es un conflicto público que pone bajo escrutinio la conducción de la institución y la capacidad de sus autoridades para garantizar transparencia, legalidad y respeto a los derechos laborales.
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