Les ha salido caro todo lo que hicieron. Y nunca pensaron que saldría del encierro. Pero se toparon con una sorpresa. Y mira esta vida que siempre es pareja. Aquí sigo en la lucha y al pie de la empresa. Y al rancho La Noria Rafael regresa”.

Así comienza la letra del conocido narcocorrido llamado “Narco de Narcos”, interpretado por el grupo Alta Consigna, un quinteto juvenil de música sierreña, originario de la ciudad de Tijuana, cantando este y otros polémicos temas que enaltecen la narcocultura a través de sus piezas musicales.

El video de esta melodía retrata la liberación del capo Rafael Caro Quintero, cuando sale de prisión y regresa a su Rancho La Noria, describiendo el ascenso y descenso del máximo rey del narcotráfico a lo largo de su arriesgada vida, como rindiendo un tributo a su persona, y llevándolo a la escena pública como el capo más reconocido en la historia de México.

 

Alta consigna, grupo insignia de narcorridos, según la cartelera presentada el pasado 27 de enero por el Comité Organizador del Carnaval de La Paz 2020, pasó a formar parte de la máxima celebración popular de la capital del estado, y en el marco de su presentación, lucirá como artista estelar el próximo sábado 22 de febrero.

Aunque el Comité Organizador de “La Fiesta de Los Dioses”, aseguró que la agrupación no cantará narcorridos, el solo nombre del grupo Alta Consigna, sí promueve la narcocultura, por parte del gobierno del alcalde de La Paz, Rubén Muñoz Alvarez.

Entre los detalles del contrato firmado por el propio grupo juvenil para que pudieran realizar su show en vivo en la ciudad de La Paz, según el Comité Organizador, se encuentra “la prohibición” de este polémico subgénero musical, nacido hace décadas atrás, generando alta controversia por todo México, en gran parte, por su constante aproximación a los riesgos, a la muerte y los excesos, en todos los sentidos.

Peor aún.

Cada uno de los álbumes de estudio de Alta Consigna, contienen por lo menos dos o tres narcocorridos en su repertorio, siempre contando a detalle las historias de peligrosos grupos delictivos y sus cabecillas, liderando estas organizaciones criminales.

De igual manera, en sus conciertos y presentaciones en palenques, fiestas privadas, carnavales y sus extensas giras internacionales, esta banda no deja pasar la oportunidad de interpretar este género, rodeados siempre de una sólida base de miles de fans que los siguen a todos lados, manteniéndolos en la preferencia de la música popular mexicana, como uno de los grupos favoritos del momento, rompiendo fronteras.

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Después de la cruda guerra entre carteles de droga que sembró el terror y la inseguridad en el estado de Baja California Sur, y la cual detonó en junio de 2014, la narcocultura dejó un amargo y triste recuerdo entre los habitantes sudcalifornianos, luego de vivir en carne propia las sangrientas balaceras, observar a los ejecutados dentro de automóviles o exhalando su ultimo aliento de vida tirados en las calles, y de entrar en pánico, cada vez que se escuchaban las estruendosas sirenas de patrullas y ambulancias, rompiendo el silencio a cualquier hora del día en cada uno de los 5 municipios que conforman el territorio de Baja California Sur.

Tras su deplorable rastro de incertidumbre y muerte, Baja California Sur, pudo recuperar poco a poco la paz, y devolverle a los ciudadanos la confianza de salir a las calles con seguridad.

Empero, el XVI Ayuntamiento de La Paz, y como si no hubiera otros géneros musicales, parece querer devolver la narcocultura a los habitantes que quedaron marcados para siempre en la memoria de inocentes personas atrapadas en medio de un mortal fuego cruzado, provocado precisamente por hombres con las mismas características de las que poseen los que son idolatrados en esta clase de piezas musicales, del grupo Alta Consigna.

Aunado a estos nada gratos antecedentes, y contrario a la cultura de la violencia, la fiesta del Carnaval de La Paz, se distingue por ser de un ambiente familiar.

La tesis “aproximación a la narcocultura como referente de la construcción identitaria de jóvenes en México“, elaborada por la catedrática de la Universidad Autónoma Metropolitana, Gabriela Baca Zapata, analiza justamente el impacto de las organizaciones criminales entre los jóvenes en México al representar un “estilo de vida” que paulatinamente se convierte en un “modelo aspiracional”, es decir, la narcocultura, a través de “los narcocorridos, como medio de difusión, es el medio para conocer las hazañas, el poder y las riquezas de los narcotraficantes en el país“.

Los cantantes de narcocorridos o “música alterada”, como el grupo Alta Consigna, se han convertido en los responsables de narrar la vida de los narcos y transmitir las hazañas de los hombres más perseguidos por la justicia. A través de sus canciones, han logrado “atraer adeptos, en gran medida del sector juvenil, que aspira a convertirse en narcotraficante, sicarios, vigías o integrantes de alguna organización criminal“.

Asimismo, un caso similar –de acuerdo a la cartelera oficial– se produjo con la comentada presencia del cantante jalisciense, Lupillo Rivera, cerrando con las actividades del Carnaval La Paz 2020, el martes 25 de febrero, ya que este famoso intérprete y compositor, también cuenta entre el contenido de sus discos con populares narcocorridos que lo han acompañado en su larga trayectoria artística, dentro del regional mexicano.

El cantante tiene entre su lista de temas: “El Señor de Los Cielos”, “Gabino Barrera-Cartel de Tijuana”, “Los Hermanos Más Buscados”, “Tiro de Gracia” y “El Malo”, entre los más conocidos, contando las historias de la cultura del narcotráfico en su máximo esplendor, por lo que el artista ganador del Grammy Latino, también fue notificado con la firma del documento de reserva, previo a deleitar a sus fans en suelo paceño, durante el último día de las fiestas del Carnaval.

 

En la actualidad, el narcocorrido ha tomado una mayor reserva en multitudinarios eventos al aire libre, ya que se le ha considerado, desde hace tiempo como el producto más tangible de la narcocultura, pasando a ser la banda sonora de la guerra contra el narcotráfico en México.

A pesar de ser prácticamente descartados para ser reproducidos en el desarrollo del Carnaval, según el Comité Organizador, las fiestas del pueblo buscan preservar el sano convivio, y asegurar la tranquilidad de las familias a lo largo de la celebración municipal.

La narcocultura, más allá de ser una subcultura que transgrede los valores sociales, pone de manifiesto los valores del mundo, las formas de pensar, los estilos de vida y la biografía de la juventud, anclada a un contexto.

Así, el narcomundo se constituye como un referente importante en la generación de sentido y de significado en la vida de miles de jóvenes.

 

 

 

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