A más de una semana de su desaparición en San José del Cabo, el paradero del joven Raúl Alberto Martínez Santiago sigue siendo una incógnita.
San José del Cabo, Baja California Sur.– A las 9 de la noche del martes 10 de febrero, Raúl Alberto Martínez Santiago, de 28 años, salió a correr como lo hacía todos los días. Vestía playera negra, short deportivo y tenis negros. Era su rutina. Era su disciplina. Era su forma de cerrar el día. Nunca regresó.
Desde entonces, el fraccionamiento Villas de Cortés quedó marcado como el último punto donde se le vio con vida. Una semana después, el silencio oficial pesa más que cualquier respuesta.
“POR DENTRO ESTOY MUERTA”
Es el grito de una madre que se niega a rendirse “Soy muy fuerte, por dentro estoy muerta”, dice Yesenia Santiago, con la voz quebrada pero firme. Relata que su hijo salió como siempre, a la misma hora, a la misma ruta. No había amenazas, no había conflictos. Solo ejercicio. Solo rutina. Solo normalidad.
Pero en Baja California Sur, incluso lo cotidiano puede convertirse en tragedia.
La familia acudió de inmediato al Ministerio Público para interponer la denuncia. Han cumplido cada requisito. Cada firma. Cada trámite. Cada espera.
Y aun así, no hay respuestas.
El pasado fin de semana, la familia realizó un plantón en la emblemática Plaza Mijares, para visibilizar la ficha de búsqueda. Dos días después, tocaron la puerta del Ayuntamiento Municipal y hablaron con el alcalde de Los Cabos. El padre, Alberto Martínez, fue contundente.
“El tiempo para ellos es vital. Los movimientos judiciales y burocráticos son muy lentos. Se manda información de San José a La Paz y de La Paz de regreso. Son trámites que quitan tiempo… y el tiempo aquí es determinante”. Declaró el jefe de la familia.

La familia denuncia que la centralización de procesos retrasa diligencias clave. Que el papeleo consume horas que podrían significar la diferencia entre encontrarlo o perder su rastro. Yesenia no solo busca a su hijo. También levanta la voz por otros jóvenes.
“Vivimos en un lugar donde la gente se siente insegura, donde hay muchos muchachos desapareciendo. Mi hijo no es malo. Es trabajador, responsable”. Dijo la afligida madre.
Raúl es descrito como emprendedor, disciplinado, un joven con planes y futuro. Su ausencia no solo rompe a una familia; golpea a una comunidad que comienza a normalizar lo inaceptable. La denuncia está interpuesta, los procedimientos cumplidos, pero la familia exige avances concretos, no solo números de carpeta.

Hoy, el llamado es urgente. Cualquier información por mínima que parezca, puede ser crucial. Porque en San José del Cabo un joven salió a correr, y la noche se lo llevó. Mientras las autoridades procesan documentos, una madre repite cada noche el mismo ruego: “Raúl, regresa a casa. Tu familia te extraña”.
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