Tres muertes ponen en duda la prevención de riesgos en Los Cabos

Dos tragedias durante eventos públicos en Cabo San Lucas han dejado a tres personas fallecidas en 2026, aumentando las sospechas de las inspecciones, los protocolos de seguridad y la actuación de Protección Civil en casos de emergencias.

Los Cabos, Baja California Sur.– Tres personas fallecidas en dos hechos distintos, ocurridos durante eventos públicos en Cabo San Lucas, han puesto en duda la prevención de riesgos y las condiciones de seguridad supervisadas por las autoridades municipales.

El atropellamiento masivo registrado el 24 de junio, durante los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana contra el representativo de Chequia por el Mundial de Fútbol 2026, y la muerte de una joven de 18 años tras caer de un juego mecánico en las Fiestas Tradicionales de Cabo San Lucas, el pasado 20 de octubre, levantan sospechas sobre las medidas implementadas por el gobierno de Los Cabos y las autoridades de Protección Civil Municipal para proteger a la población.

La noche del 24 de junio, los festejos futbolísticos en la zona turística de Cabo San Lucas terminaron en tragedia cuando un auto Honda Civic negro arrolló a aproximadamente a 17 personas sobre el bulevard Lázaro Cárdenas. 

El incidente dejó dos víctimas mortales. Una de ellas fue el conductor, identificado como Roberto Arellano Acevedo, quien fue sacado de su automóvil por una multitud enardecida que lo responsabilizó por el atropellamiento y lo golpeó hasta dejarlo gravemente herido. 

La mañana del 30 de junio, el personal médico del hospital Juan María de Salvatierra de La Paz confirmó su fallecimiento. Cuatro días antes, Roberto había sido trasladado de emergencia desde Los Cabos hasta la capital del estado para ser canalizado en terapia intensiva. Sin embargo, ya no pudo sobrevivir debido a un choque séptico que le quitó la vida.

La segunda víctima fue Joaquín Espinoza Rangel, arquitecto de 53 años originario de Toluca, Estado de México, quien se encontraba en Cabo San Lucas comisionado para un proyecto de obra. Estaba a pocas semanas de finalizar su contrato laboral y de volver a casa al lado de su familia cuando ocurrieron los hechos. 

El profesionista fue alcanzado por la defensa del vehículo mientras participaba en los festejos por el triunfo de la selección mexicana. La inercia del impacto hizo que golpeara de cabeza contra el pavimento. Tras ser internado en la clínica privada Saint Luke’s, fue trasladado semanas después al hospital número 1 del IMSS en La Paz, debido a que su estado de salud se agravó debido a múltiples lesiones craneales, que posteriormente derivaron en complicaciones neurológicas.

Ante la delicada condición de Espinoza Rangel, la mañana del pasado 13 de septiembre fue trasladado por vía aérea a su lugar de origen para continuar bajo observación médica. Tras casi cuatro meses hospitalizado en hasta tres clínicas distintas, su familia confirmó su fallecimiento el 12 de octubre por las consecuencias que dejó una severa inflamación cerebral que nunca cedió.

Menos de cuatro meses después, otra tragedia sacudió a Cabo San Lucas. La noche del 20 de octubre, durante las fiestas tradicionales de la delegación, Gabriela Rodríguez, una jovencita recién graduada de la preparatoria de 18 años, cayó desde una altura considerable mientras utilizaba un juego mecánico tipo péndulo. 

La joven fue auxiliada y trasladada a un hospital, donde falleció debido a la gravedad de sus lesiones. Este accidente en particular, evidenció las condiciones de seguridad de los espectáculos y las atracciones instaladas durante eventos públicos, así como las responsabilidades de quienes autorizan, inspeccionan y supervisan su funcionamiento.

Más allá de las circunstancias del atropellamiento y del fatal incidente en el juego mecánico, ambos casos obligan a las autoridades municipales a garantizar condiciones de seguridad durante las concentraciones multitudinarias, sin dejar de lado la vigilancia, el control del tránsito vehicular, la delimitación de zonas peatonales y la capacidad de respuesta ante cualquier tipo de emergencias.

Determinar si existieron omisiones corresponde a las autoridades competentes, pero la magnitud de los lamentables sucesos exige esclarecer qué medidas preventivas se implementaron y si fueron suficientes.

En el caso del accidente en las Fiestas de Cabo San Lucas, es necesario esclarecer si el juego había sido inspeccionado, qué evaluaciones de riesgo se realizaron y si existían observaciones o medidas correctivas previas al accidente.

La Ley General de Protección Civil establece las bases para la coordinación de acciones de prevención, gestión integral de riesgos y protección de la población ante situaciones de emergencia.

Bajo ese marco, la organización de eventos masivos y la operación de juegos mecánicos requieren medidas preventivas acordes con los riesgos que representan. Las inspecciones, la identificación de peligros y la aplicación de protocolos no deben convertirse en simples requisitos administrativos, sino en acciones efectivas para salvaguardar vidas.

Las dos tragedias ocurrieron en distintas circunstancias, por lo que no es posible atribuirlas automáticamente a una misma falla institucional. Sin embargo, ambas plantean presuntas negligencias que apuntan a la actuación de las autoridades responsables de la prevención y la seguridad.

Los habitantes de Cabo San Lucas y la sociedad sudcaliforniana tienen derecho a conocer qué inspecciones se realizaron, qué protocolos se activaron, cuáles eran las condiciones de seguridad y si hubo omisiones por parte de servidores públicos, organizadores u operadores.

La prevención de riesgos no puede evaluarse únicamente por los permisos expedidos o los operativos anunciados, debe medirse por la capacidad de anticipar peligros, reducirlos y proteger la vida de quienes participan en los eventos públicos.

Las familias de las tres víctimas merecen justicia, y la población merece saber si se hizo todo lo necesario para evitar estas muertes.