Massachusetts/Noticias.- Lo que parecía un día de actividades cualquiera, se convirtió en una amarga vivencia para el experimentado pescador, Michael Packard, cuando fue literalmente comido por una ballena jorobada en aguas de Provicentown, Massachusetts, Estados Unidos.

Todo ocurrió, cuando la víctima decidió colocarse su equipo de buceo y lanzarse de su lancha para extraer langostas del fondo del mar.

Durante su acción de recolección, se distrajo por completo y nunca vio a un enorme ejemplar de ballena jorobada que se acercaba peligrosamente hacia él.

Empleando el factor sorpresa, el animal marino lo acorraló para abrir sus fauces y engullirlo por completo.

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La ballena se lo había tragado, dejándolo dentro de ella entre 30 y 40 segundos.

Para poder salir de la garganta de la ballena, Packard comenzó a moverse vertiginosamente para incomodarla.

El gigante de los mares, reaccionó con un gesto de asco al acto de supervivencia, subió a la superficie y escupió vivo a Packard.

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Tras lanzarlo por su boca, la ballena volvió a sumergirse en el mar, dejando que el pescador fuera auxiliado por otros compañeros que se encontraban pescando a pocos metros de donde ocurrió el insólito hecho.

La ballena jorobada se tragó vivo al pescador norteamericano que vivió para contarlo.

Packard fue subido a bordo de una embarcación de pesca para ser trasladado a tierra firme y recibir los primeros auxilios por parte de los guardacostas.

Tras ser valorado por los salvavidas, fue llevado a la sala de urgencias de un hospital cercano para ser reportado como estable por los médicos en turno.

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El sobreviviente, no registró ningún hueso roto o heridas graves, solo algunos moretones en su cuerpo provocados por el impacto con el agua tras ser escupido por el cetáceo.

Vi todo negro”, declaró el osado buzo ya en el hospital. “Por un momento pensé que era un tiburón que me había comido, pero al ver que no tenía ninguna herida, comprendí que estaba dentro de un cetáceo”, confesó.

De acuerdo a los expertos del Centro de Estudios Costeros de Provicentown, las ballenas jorobadas que habitan en la zona no son agresivas. Al menos no con los humanos.

Catalogaron la experiencia de Michael Packard, como un accidente, ya que el pescador estuvo “en el momento y lugar equivocado”.

Según los estudios científicos realizados a las ballenas jorobadas en la unión americana, esta especie marina abre su boca para comer y absorber peces de distintos tamaños de una forma veloz.

Posteriormente, desechan los residuos sobrantes por sus jorobas y barbas, las cuales actúan como un filtro de depuración para su organismo.

Lo que pasó con el pescador que fue tragado por una de ellas, fue que la ballena no detectó a tiempo la presencia de Michael en su boca, pero en cuanto se dio cuenta que se había “comido” a un ser humano, decidió arrojarlo como un mecanismo de defensa.

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